A penas unas semanas quedan para el aniversario de la tragedia que sacudió el barrio de Campanar el pasado 22 de febrero de 2024. Ese día, el que podía haber sido tan solo un pequeño incendio en una de las muchas viviendas de un residencial de pisos de alto standing, acabaría convirtiéndose en una de las mayores tragedias en la historia de la ciudad. La impronta del fuego que consumió un edificio de 138 viviendas, y en el que vivían más de 450 vecinos, quedará grabado durante generaciones en el futuro de un distrito que era desconocido, incluso entre muchos valencianos.
Ahora, el barrio renace. Los trabajos de recuperación los bloques de viviendas de la calle Rafael Alberti número 2 avanzan a buen ritmo para pasar a transformarse por completo. Y es que, el residencial que resultó arrasado por el fuego pasará a tener una cubierta completa de cerámica.
De acuerdo con la Comunidad de Propietarios, una de las principales preocupaciones que tenían los vecinos, convencidos de regresar al inmueble, era cómo iba a ser la propuesta estética de la fachada. Finalmente, tras el estudio de diferentes opciones, se ha elegido el material cerámico como pieza articuladora del lenguaje estético y compositivo de las fachadas.
Color blanco
El cambio teñirá de blanco el residencial, cambiando por completo el skyline del barrio, que hasta antes del incendio lucía en colores grises, un color ampliamente compartido con otros edificios similares en el barrio, que se dividen entre los de planchas y también de ladrillo caravista.
Más allá de la estética, la elección de este material ofrece, de manera natural e inherente, un comportamiento inmejorable como material incombustible. Del mismo modo, los propietarios han destacado la absoluta coherencia con las materias primas y el tejido industrial locales que, unidos a una fuerte tradición en la historia de la construcción y la arquitectura valenciana, lo convierten en el mejor candidato.

Trabajos de limpieza y desescombro
El pasado viernes finalizó la fase de limpieza y desescombro de los bloques de viviendas, lo que ha ido vaciando la fachada del material quemado, así como el interior de las viviendas afectadas.
Estas tareas de desescombro en los dos bloques del edificio incendiado empezaron el pasado 2 de septiembre, después de que el Ayuntamiento de Valencia emitiera la resolución favorable para la ocupación de la vía pública para la colocación de un vallado provisional y, a continuación, poder empezar las tareas de limpieza.
Aunque los trabajos se han alargado parcialmente, los propietarios calculaban que podrían estar concluidos en cuatro meses, los afectados confían en que los plazos continuen al ritmo marcado para poder regresar a sus viviendas en los tiempos marcados.
Los propietarios consideran una "buena noticia" el inicio del desescombro para un edificio que quieren que se convierta en "emblemático" y "ejemplo de fuerza y de unión" en la primera etapa de la reconstrucción del inmueble. La entidad calcula que la rehabilitación puede durar entre dos y tres años con el objetivo de volver a tener un edificio "bonito, bien construido y más seguro".
Bonificaciones para los cambios en las fachadas
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, anunció que el Ayuntamiento aplicará una bonificación del 95% en el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) para comunidades de propietarios que quieran cambiar su fachada por tener el material y las características similares al edificio del barrio de Campanar que fue arrasado por el fuego el pasado mes de febrero.
Del mismo modo, con el objetivo de optimizar la respuesta ante cualquier emergencia, el Ayuntamiento de Valencia ha anunciado la obligatoriedad de presentar una Ficha de Intervención Operativa para la obtención de licencias de construcción. Este documento, que deberá incluir información detallada sobre las características del edificio, permitirá a los bomberos planificar con mayor precisión las estrategias de intervención en caso de incendio u otra emergencia.
La Ficha de Intervención Operativa será un instrumento fundamental para que los bomberos puedan actuar con mayor rapidez y eficacia, facilitando la toma de decisiones cruciales en momentos de alta presión. Esta herramienta será de gran utilidad para la prevención y la gestión de riesgos en la ciudad.

Una nevera, la causa del incendio
Una fuga del gas refrigerante de la nevera del piso 86 del edificio del barrio valenciano de Campanar propició el inicio del incendio del pasado febrero en el que murieron diez personas, según un estudio técnico de especialistas en incendios de la Policía Científica.
Según el estudio, "una pequeña fuga" en los conductos de canalización de ese gas refrigerante, el isobutano, pudo prender por cualquier causa, debido a su alta inflamabilidad. Los técnicos de la Policía Científica han concluido que el fuego se originó en la parte trasera del frigorífico, pero no han detectado ninguna anomalía eléctrica.
De esta manera, queda descartada la hipótesis oficial que apuntaba a un fallo de un toldo eléctrico, lo que deja traslada las causas del fuego a dentro de la vivienda y no a su fachada exterior. Si bien los materiales inflamables de la fachada no causaron el incendio, aceleraron la velocidad del fuego, multiplicando el nivel de mortandad.
