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El Ayuntamiento obliga a cerrar el Convent Carmen

El consistorio alega irregularidades en la adecuación acústica, daños en el patrimonio histórico y desarrollo de actividades distintas a las que se acordaron inicialmente. La directiva del Convento niega todas las acusaciones

El Ayuntamiento obliga a cerrar el Convent Carmen
04/03/2020 -

El Convent Carmen ha recibido esta mañana su expediente de cierre por parte del Ayuntamiento de València. Según el consistorio, el centro ha infringido una serie de reglas que le impiden continuar abierto al público: no adecuación a la normativa acústica, que molesta a los vecinos de la zona; el desarrollo de unas actividades distintas a las que se le atribuyeron inicialmente, o daños provocados al patrimonio histórico del edificio.

Según la administración local, el Convent Carmen fue inicialmente aprobado como un centro sociocultural, que debía centrarse en el desarrollo de diversas actividades de esta índole. Sin embargo, ha detectado que el espacio dedicado a la restauración, que se ubica en la zona del jardín, tiene aforo para el doble de personas que la sala de actos. Por ello, considera que su actividad se parece más a la de un centro polivalente con zona de bar donde prevalece la restauración que a la de un centro cultural.

Del mismo modo, el área de Actividades del consistorio, dirigida por Lucía Bernaud, alega que la licencia para el Convent Carmen era eventual y no permanente. De hecho, data su permiso para el periodo comprendido entre el 27 de septiembre de 2018 y el 6 de enero de 2019. Presumiblemente, y desde entonces, el centro ha estado operando sin una licencia.

Por su parte, la asociación vecinal Amics del Carme se ha quejado en reiteradas ocasiones de molestias acústicas, que podrían tener su origen en la celebración de actos al aire libre en el Convent o la mala insonorización de la sala de actos. “La zona ya fue declarada como acústicamente saturada y no permite la apertura de nuevos locales”, denuncian.

La agrupación también denuncia daños al patrimonio del edificio, que se remonta al siglo XVII: “han convertido un jardín protegido en un bar de copas” se quejan desde Amics del Carme. Y es que, según ellos, las obras que se han llevado a cabo en el patio para convertirlo en un espacio de restauración no se ajustan a los informes que se presentaron inicialmente.

La organización de Convent Carmen contradice todas las alegaciones del Ayuntamiento

Los responsables del centro han calificado la actuación del consistorio de “arbitraria”, y defienden que no se ajusta a los fundamentos del derecho. “Nos parece una absoluta tropelía, una medida desproporcionada y radical” denuncian. “Nosotros siempre hemos actuado conforme a la ley, y lo seguiremos haciendo ahora. Por eso procedemos al cierre del centro”.

Los directivos defienden que tienen en su poder una declaración responsable que les habilita para continuar con la actividad del centro, y que si no disponen de una licencia, es porque el Ayuntamiento está incurriendo en demoras de más de dos años en la expedición de las mismas. Del mismo modo, aclaran que en un primer momento sí se que pidió una licencia temporal, pero que antes de la apertura del centro ya hicieron los cambios pertinentes para que esta fuera permanente.

En cuanto a las denuncias por exceso de ruido, desde el Convent Carmen aseguran que todas ellas fueron archivadas por los juzgados. Y, en relación con este mismo tema, también aclaran que recortaron los eventos musicales en el jardín para evitar las molestias a los vecinos. Finalmente, también defienden que, si no se ha incurrido en la insonorización de la sala de actos, es porque está ubicada en una iglesia del siglo XVII que es patrimonio cultural y que, para proceder a la misma, necesitarían un permiso que ya han pedido pero que nunca llega.

Sobre la acusación de daños al patrimonio cultural, el Convent Carmen se ha mostrado muy molesto y ha asegurado que nunca se ha incurrido en este delito. De hecho, alegan que en la zona de la iglesia se levantó una estructura de metal para que contuviera todos los cables relacionados con la iluminación y la sonorización de la estancia, de modo que no hubiera que instalar nada en las paredes originales.

Finalmente, en lo que tiene que ver con la actividad, defienden que sí que son un centro sociocultural: “hemos invertido 250,000 euros en la celebración de más de 300 actos culturales. Posiblemente, somos los que más eventos de este tipo hemos celebrado aquí en València” aclaran. “Hemos acogido cine, música, artes escénicas y eventos infantiles. Claro que somos un centro sociocultural, y no una sala polivalente con bar como nos quieren decir ahora. Esta calificación nace de la más absoluta arbitrariedad” concluyen.

Desde la directiva del Convent Carmen todavía albergan la esperanza de que la concejalía de Actividades recapacite y no ejecute la orden de cierre. Pero, si esto no sucede, ya han advertido que recurrirán a los tribunales, ya que consideran que los técnicos podrían haber incurrido en delitos penales al redactar informes “que no se ajustan al derecho”.

El futuro de otros negocios relacionados con el Convent Carme queda en el aire

La directiva también ha anunciado que, por el momento, quedan el aire otros proyectos que estaban ligados al Convent Carmen. El más importante de todos ellos, el hotel contextual que se pensaba ubicar en la misma parcela. “Tenemos la licencia parada por el Ayuntamiento desde hace meses” declaran.

Según defienden, su idea era la de hacer un hotel abierto que uniera sus actividades con las que ya estaban desarrollando en el centro cultural. Sin embargo, ahora cabe la posibilidad de que el hotel tenga que mantenerse a puerta cerrada. “Nosotros queríamos que este edificio, el cual llevaba más de 400 años cerrado, por fin quedase abierto a la ciudadanía de València. Sin embargo, el Ayuntamiento nos está obligando a hacerlo exclusivo de aquellos que se lo puedan permitir”.

Tampoco queda claro qué pasará con el restaurante Sucede, dedicado a la reinvención de la comida valenciana. “Tenemos una estrella Michelín y un sol Repsol, pero es un negocio muy arriesgado que tiene déficit. Hasta ahora lo manteníamos abierto con las ganancias del Convento del Carmen, pero en este momento tenemos que replantearnos qué haremos con él” lamenta la directiva.

El caso es el mismo para la Casa Serena, un hotel que iba a ser abierto en la huerta bajo la misma premisa que el del Convent Carmen: de acceso libre para los visitantes. “Tampoco sabemos cuál va a ser su futuro” concluyen.

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