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Un día para la poesía

Ya lo decía Gloria Fuertes cuando escribió su poema A lo mejor un día, contagiándonos a todos con aquello de que “la poesía es un milagro, algo que puede ser y no sabemos en qué consiste, algo así como cuando dejamos de estar enamorados, o lloramos bajito en una caja. No se puede decir, me voy a sentar a hacer milagros. La poesía es un misterio. Misterio que es revelado al hombre cuando muere, hay hombres que al morir se vuelven saltamontes y escriben mejor todo. Los poetas no vuelven […]”. Estoy de acuerdo contigo, mi admirada Gloria, excepto en una cosa: LOS POETAS SÍ VOLVÉIS. En realidad no os llegáis a ir. Vuestra voz nunca muere. Vuestros versos son eternos y nos alimentan el alma día tras día.

Algo así nos quiso transmitir Miguel Hernández cuando escribió Para la libertad y que se convirtió en una especie de himno para toda una generación (yo me atrevería a decir que para varias generaciones) – a lo cual ayudó mucho Serrat al musicalizarlo-, y resulta imposible no emocionarnos cuando grita lo de “retoñarán aladas de savia sin otoño, reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado que retoño: porque aún tengo la vida”. Así ha sido, Miguel.

El 21 de marzo fue declarado como el Día Mundial de la Poesía, un género literario generalmente poco entendido (una “isla ignorada”, como la de Gloria Fuertes). Es el día de tantos y tantas poetas y poetisas que, con mayor o menor suerte, defendieron y defienden este género. Pero este año, ese día es el de Miguel Hernández, por cumplirse 75 años de su triste fallecimiento siendo tan joven, y el de Gloria Fuertes, por ser el centenario del nacimiento de un ser irrepetible como lo fue ella. Ambos muy diferentes en estilo, pensamiento, técnica, temática, etc. pero con algo en común: alcanzaron la eternidad a través de su palabra. Dos grandes escritores del siglo pasado con una historia a sus espaldas y con una extensa obra que fue, sin lugar a dudas, el mejor legado que pudieron dejar al mundo.

Es preciso que haya un día para la poesía. Un día para desnudarnos y exteriorizar todo aquello que llevamos dentro. Un día para ser auténticos. Un día para expresar lo que sentimos y lo que pensamos. Porque la poesía consiste en eso, en hacer que los sentimientos y los pensamientos hablen con musicalidad y melodía. Es la emoción misma convertida en ritmo.

Y aún así hay quien por ignorancia dice cosas como “A mí la poesía no me va mucho” o “La poesía es para los románticos ya pasados de moda”. Es como afirmar que no te gusta el buen vino, no apreciar un beso sincero o rechazar un aromático baño de agua caliente. Quiero creer que piensan así porque no la han “probado”. Cuidado, que engancha.

Así que, como decía Gloria Fuertes: “Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos, que al corazón le llega poca sangre”.

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