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Las sociedades musicales se preparan para la vuelta: “La música nunca ha dejado de sonar”

Las escuelas de música han tenido que adaptarse a la formación online y muchas agrupaciones se enfrentan a las nuevas medidas sanitarias frente al COVID-19

Centre Artístic Musical de Moncada

Las sociedades musicales se preparan para la vuelta: “La música nunca ha dejado de sonar”
10/08/2020 -

Hace más de tres meses, las escuelas de música se sumieron, como las calles, en el silencio. La pandemia lo calló todo y su sonido pasó de los dictados al piano al teclado del ordenador. Como cualquier centro educativo, tuvieron que adaptarse a la formación y los ensayos virtuales y ahora, tras acabar el curso, algunas comienzan su propia desescalada para adaptarse a la “nueva normalidad” que implicará muchos cambios en su día a día.

Es el caso del Centro Artístico Musical de Moncada, que ha tenido que plantar cara al coronavirus para facilitar la formación de su alumnado y que nadie se quede atrás. “Nosotros queríamos seguir con nuestra actividad como siempre y ese mismo fin de semana nos pusimos en marcha para empezar las pruebas el lunes. Fue muy intenso pero valió la pena”, asegura Javi Pérez, director de la escuela, profesor de oboe y de Lenguaje Musical y director de la Banda Juvenil.

Hasta la fecha no utilizaban herramientas digitales en la escuela, como ha ocurrido en muchos centros educativos. La imposibilidad de que las personas se reuniesen en grupo por el alto índice de contagio del coronavirus, con más de 12.000 personas que han dado positivo en la prueba PCR en la Comunitat Valenciana, obligó a dar un giro de 180 grados a la docencia sin una formación previa para familiarizarse poco a poco.

“La formación online ha sido más difícil en la música por ser más participativa y física”

Sin embargo, en el caso de la música este cambio quizás fue más radical, al ser una disciplina mucho más participativa y física. En Lenguaje Musical, los y las estudiantes aprenden teoría, pero también escuchan esos apuntes con dictados al piano o trabajan la entonación. En el caso del coro, su propio nombre ya deja claro que es una actividad coral en la que se canta pero también se escucha al resto para conseguir ajustar los matices agógicos y dinámicos a la obra. Y como no, las clases de instrumento son personalizadas y se trabaja la ejecución de las notas, la afinación, la postura corporal y la respiración, entre otros aspectos.

FSMCV

En su caso, para impartir solfeo y dar las clases instrumentales, crearon una plataforma en Moodle para que los alumnos y alumnas pudiesen acceder a clases en directo de sus docentes, a materiales colgados y para que pudiesen consultar dudas en un foro. Ahora, el director echa la vista atrás y cree que “la experiencia ha sido muy buena”: “Las familias han estado muy contentas porque hemos seguido con los contenidos de nuestros programas, solo cambiando la metodología, y así hemos mantenido el ritmo de las clases”.

Así, desde su punto de vista este nuevo sistema ha abierto nuevas oportunidades en el mundo de la música. Tal y como explica, “además de que las nuevas tecnologías ya son muy intuitivas y accesibles, nuestros jóvenes han podido conocer más el entorno virtual, grabarse, escucharse después para ver qué debían mejorar, repasar las lecciones, y protegerse al mismo tiempo del COVID-19”.

Las actividades colectivas: las más difíciles de adaptar

Como profesor de oboe, Pérez asegura que las clases de instrumento eran las más sencillas porque el profesorado podía atender a sus intérpretes en directo, que podían grabarse para repasar la afinación o las indicaciones para mejorar. En hándicap era el retardo en el sonido en algunas ocasiones y el no poder tocar de forma simultánea en dúos, por ejemplo.

Centre Artístic Musical de Moncada

Pese a ello, esta adaptación de emergencia también ha tenido sus peros, especialmente en las actividades grupales, como los ensayos de la Banda Juvenil, el coro, la orquesta o lenguaje musical. “Estábamos acostumbrados a tocar juntos pero ya no podíamos hacerlo. Después de darle vueltas, decidimos hacer ejercicios de calentamiento y ejemplos de pasajes técnicos complicados en vídeo para que pudiesen consultarlos cuando quisiesen y abrimos un foro para comentar las dificultades sobre las partituras. Al final sí que es verdad que ha gustado mucho esta forma de trabajar”, cuenta Pérez.

Rafa Pascual, director de la Banda: “No hemos podido continuar con los ensayos”

Rafa Pascual, director de la Banda Sinfónica, lamenta que los ensayos hayan tenido que suspenderse en su totalidad durante el confinamiento y la desescalada. Son cerca de 90 músicos en una sala que no permite la distancia interpersonal de 2 metros y la agrupación tuvo que quedarse parada en mitad de los ensayos, preparando conciertos que al final se han quedado en el tintero. “Algunos músicos sí que han hecho vídeos por iniciativa propia pero no hemos podido hacer nada en conjunto con las videollamadas por el retardo y las dificultades en la conexión durante la cuarentena”, destaca el maestro.

Tras seis meses sin subirse a un escenario, la banda sinfónica del Centro Artístico Musical de Moncada retomó sus ensayos y volvió a acoger público en un concierto breve el pasado 31 de julio, dentro del programa ‘Excel·lent’. “Para garantizar la seguridad, marcamos las entradas y salidas del público e intérpretes y llevamos la mascarilla hasta la hora de tocar, salvo en mi caso y el de la percusión, que la mantuvimos durante todo el concierto. La verdad es que la gente tenía muchas ganas de volver y tuvimos que ofrecer más sillas porque mucha gente se quedó sin ellas y podíamos respetar la distancia al ser al aire libre, en el patio del colegio Blasco Ibáñez”, celebra Pascual.

Según la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana (FSMCV), más de 50.000 estudiantes de música de la región han podido seguir con el curso de forma virtual gracias a la adaptación del 91% de las escuelas. Esto supone que el 9%, unas 50 sociedades, han tenido que parar durante estos meses, por lo que no todos han tenido las mismas oportunidades ni con la formación teórica ni con la práctica.

Sin embargo, el 9 de junio se vio un poco más de luz. La Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública, con la colaboración de la FSMCV, publicó un protocolo sanitario para la vuelta a los ensayos de las agrupaciones musicales valencianas. Un documento que hace hincapié en la distancia entre intérpretes de 2 metros, el uso de la mascarilla siempre que sea posible, las medidas de desinfección personales y de los locales y la ventilación.

Además, la responsabilidad individual juega un importante papel, ya que las partituras serán de uso individual exclusivamente, si se comparten instrumentos como los pianos o la percusión deben limpiarse de forma meticulosa antes de cada uso y no se puede soplar sobre el instrumento para limpiar la condensación en las llaves, como se hacía habitualmente.

El 9% del alumnado de las escuelas de música no ha podido seguir su formación”

“Hemos perdido visibilidad con la pandemia y el confinamiento”

La pandemia del coronavirus ha provocado la suspensión de las Fallas de València, la Magdalena de Castelló, las Hogueras de Alicante, la Semana Santa, las comuniones, las fiestas patronales de los municipios y un sinfín de actos en los que la música era, sin duda, la protagonista. Los directores de la Banda Juvenil y la Sinfónica coinciden en que esta pandemia ha restado “visibilidad a las sociedades musicales”. “Aunque no se vea tanto, en las escuelas hacemos festivales y audiciones donde el alumnado muestra su progreso y este año no hemos podido celebrarlos”, lamenta Pérez.

Pascual insiste en que será complicado volver a los grandes conciertos de antes, pero también es optimista. “Nuestros músicos y músicas estaban deseando volver y hemos comprobado en el último concierto que el público nos va a acoger con más ganas. Eso nunca se va a perder, creo que, al contrario, se acumularán tanto para ensayar como para escucharnos o comenzar a estudiar música”, destaca.

FSMCV

Estudiar música puede resultar difícil en muchos hogares, especialmente tras estos meses de parón y la incertidumbre de los siguientes. Por ello, Bankia, el Institut Valencià de Cultura (IVC) y la FSMCV han convocado la séptima edición de becas dirigidas a estudiantes de escuelas de música de València, Alicante y Castelló para el curso 2020-2021, con un presupuesto de 300.000 euros.

Rosa Piqueras, directora comercial de la Territorial de Bankia en València y Castelló señala que son muchos los motivos por los que la entidad apuesta por la música: “En 2014, la sociedad en su conjunto atravesaba una situación complicada, pues todavía sufríamos los últimos coletazos de la crisis económica del 2008. En Bankia queríamos demostrar de manera muy clara que somos una entidad comprometida con la región en la que tiene su sede social y que siempre hemos apoyado al tejido asociativo valenciano”.

En un escenario similar al de entonces, la directora comercial destaca la resiliencia del mundo de la música, aunque reconoce que el coronavirus “es un duro enemigo”. “El impacto ha sido fuerte, pero saldremos. De eso no tengo ninguna duda. Y Bankia estará ahí, trabajando codo con codo con el sector buscando las soluciones ofreciendo más acceso a la financiación, más becas en las escuelas de música, ayudas para la aplicación de las TIC, etc”, explica.

Centre Artístic Musical de Moncada

Según la FSMCV, esta convocatoria abierta hasta el 18 de septiembre ya ha ayudado a 5.079 alumnos y alumnas de toda la Comunitat Valenciana. Una oportunidad que para Daniela González, presidenta de la institución musical, es “más importante que nunca para seguir construyendo una cantera de músicos integral y para hacer de las sociedades musicales un movimiento único en el mundo”.

Bankia destinará 300.000 euros a becas de formación para estudiantes de escuelas de música de la Comunitat Valenciana

Desde el IVC, la directora adjunta de Música y Cultura Popular, Marga Landete, asegura que “es imprescindible que cualquier niño o niña que quiera continuar sus estudios musicales pueda hacerlo más allá del impacto del Covid o de la situación económica de su familia”, en referencia a estas ayudas que se enmarcan en el proyecto Bankia Escolta València.
Ahora, tras acabar el curso y marcar las líneas del siguiente, el director de la escuela de Moncada destaca que se está trabajando en garantizar las medidas de seguridad de todas las personas que la conforman para evitar riesgos de contagios “y adaptarse a lo que haga falta tecnológica o presencialmente”.

Centre Artístic Musical de Moncada

Tal y como avanza Pérez, “durante este verano vamos a ver qué podemos mejorar en las conexiones por si sigue habiendo miedo ante la pandemia, pero lo que está claro es que mantendremos el aula virtual para que todo el esfuerzo no se quede en nada”. Subraya que la principal dificultad es la “ingeniería” que deberán llevar a cabo para reducir el ratio de personas por clase con un mejor aprovechamiento de las aulas y la instalación de mamparas de protección para separar en las clases de instrumentos.

“Aunque al principio parecía muy difícil, nosotros hacemos un buen balance. Hemos visto que todos y todas nuestras jóvenes han sido bastante responsables en estas circunstancias y al tener un tiempo extra la música ha seguido adelante y hemos visto mejoras y muchas ganas, aunque parezca contradictorio”, insiste.

Se espera que en pocos meses las bandas, orquestas, conjuntos corales y agrupaciones de las sociedades musicales empiecen el curso con un nuevo protocolo que les permita seguir con su actividad. Porque, como cuenta Pascual, “las ganas son las que nunca se pierden”.

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