El sacrificio cero, a la espera de la aprobación de la nueva Ley de Bienestar Animal

Desde las protectoras lamentan que hasta que se apruebe la norma, más una moratoria, la actual legislación de 1994 permite el sacrificio de animales tras 20 días sin adopción

El sacrificio cero, a la espera de la aprobación de la nueva Ley de Bienestar Animal
09/09/2019 -

“Aprobación de la Ley de Bienestar Animal, que tendrá que abordar objetivos como el sacrificio cero, la adopción, el bienestar en granjas de cría y en las protectoras de animales”. Este punto se encuentra nada más abrir el documento que dio como resultado el Govern del Botànic II; una promesa, como se abordó en campaña, de acabar con el sacrificio de animales en las perreras. Con una ley de 1994 todavía vigente, tras 20 días sin encontrar adopción, los animales se pueden sacrificar. Una práctica, lamentan desde la asociación Modepran, puede escapar al control y no respetar, siquiera, esos días.

Al aparcar en la parte trasera, se escuchan algunos ladridos continuos. Al pasar por la puerta principal y dirigirse al edificio, los ladridos son ensordecedores; todos parecen saludar. Se trata del Centro de Acogida de Animales Abandonados de València, dependiente de la Regidoria de Benestar Animal. Desde la protectora Modepran, que gestiona tres centros municipales -este incluido-, el sacrificio cero es algo incuestionable. En cierta manera, eso señala el nombre de ‘protectora’ frente a ‘perrera’.

Fuera hay jaulas con, la mayoría, entre dos y tres perros en ellos. Dentro del edificio, consistente en un largo pasillo con puertas a los lados, hay unos cuatro canes más. “Son los recién llegados. Están aquí para que se aclimaten, más tranquilos. Fuera, nada más llegar, es muy estresante para ellos”, explica Beatriz Cortina, la directora del centro.

“Ética o cero ética”

La Ley de Bienestar Animal comentada en el Pacte del Botànic no es algo a redactar. El anteproyecto se presentó en febrero de 2018, momento en el que estuvo en exposición pública para que se pudieran presentar alegaciones. Desde Modepran, junto a otras muchas protectoras y asociaciones, se presentaron. Desde entonces, sin embargo, la sucesión de eventos políticos, con varias elecciones de por medio, han ralentizado la tramitación: hasta el momento desde la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, con Mireia Mollà al frente, no se ha detallado en qué momento del proceso se encuentra. No parece, al menos, cercana a su tramitación en las Corts.

Amparo Requena se encuentra al frente de Modepran, un acrónimo de Movimiento y Desarrollo por la Protección Animal. El principal trabajo visible de la asociación es en los centros municipales: “Los ayuntamientos externalizan la recogida de animales. Lo pueden hacer de manera ética, con una protectora… O cero ética, con una mercantil que gana dinero”, explica. Según asegura, el 90% “o más” de los ayuntamientos, a través de la externalización del servicio a empresas con ánimo de lucro, “matan”. La argumentación es sencilla: si el dinero se consigue por gestionar los animales abandonados, cuanto antes se haga su sacrificio, menos gasto para la empresa y más beneficio.

“El plazo de retención de un animal será como mínimo de 20 días”, reza la Ley de Protección animal vigente. Tras ese tiempo, puede ser sacrificado. Incluso si un animal con chip identificatorio, tras avisar al dueño, no es recogido en un plazo de diez días, también se entiende como “abandonado” y comienza la cuenta atrás para su sacrificio. Actualmente la elección de matar animales de compañía no es una cuestión legal, reside en la voluntad de los ayuntamientos.

“Es innegociable”

Requena señala que Modepran, a través de la Coordinadora Animalista Valenciana, en la que “participan un montón de protectoras”, presentó varias alegaciones al anteproyecto de ley. “Por supuesto, sacrificio cero. Es innegociable“, asegura. Es una contradicción, asevera, que “el Código Penal recoja al animal como bien jurídico protegido” pero que “después los ayuntamientos puedan sacrificar sin causas justificadas”.

Estas causas justificadas están detalladas en el anteproyecto: sólo podrá ser sacrificado un animal en “casos probados de lesiones irreversibles, enfermedades incurables o transmitibles de probada agresividad”. Un proceso que, además, será “eutanásico bajo control veterinario, con los métodos autorizados, constancia por escrito” y siempre con la obligación de “causar el mínimo sufrimiento“.

Cortina, desde el centro de València, celebra que cada vez hay más adopciones, “aunque hay gente que aún no entiende que no se pueden devolver”. “Nos pasa más a menudo de lo que quisiéramos. Desde aquí ven con buenos ojos el Anteproyecto, aunque creen que más allá de la aprobación en la Generalitat, hacen falta más recursos para hacer la estancia de los animales lo mejor posible. “Aquí hace falta un espacio de esparcimiento para los perros, por ejemplo”, señala la Directora.

Respecto al espacio, la gestión de Modepran considera que es insuficiente. “En sus inicios el límite eran de 80 a 100 perros. Ahora, con las jaulas nuevas y mediciones, 300. Pero lo vemos imposible. Ahora tenemos 180 aquí y 80 en acogida, porque si no estaría completamente saturado”, resalta Cortina. Requena señala, además, que todavía hay muchos animales sin chip identificatorio, pese a su obligación desde hace más de dos décadas: “Aún es complicado en poblaciones pequeñas. Hay que empezar por el principio“.

Planes locales

En el Ayuntamiento de València ven también con buenos ojos el anteproyecto de Protección Animal, será una mayor seguridad para los animales. Habrá que enfrentarse al reto, no obstante, de disponer de unas instalaciones que aseguren, por un lado, poder cumplir con el volumen de animales y, por otro, cumplir con las condiciones higiénico-sanitarias y de espacio que marcará la Ley.

La apuesta desde la Concejalía de Bienestar Animal contempla dos frentes para esta legislatura. Primero, planean “remunicipalizar el servicio“, es decir, que la gestión del centro de acogida municipal se realice también por el ayuntamiento, por lo que sería totalmente público. Por otro, construir un nuevo centro de acogida al norte de la ciudad, cerca de Tavernes Blanques. Se tratará de un nuevo espacio para acoger a un mínimo de 115 perros y 104 gatos, que coexistirá con el actual para menguar las posibilidades de saturación de animales.

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