25n
25N
25N

Préstamos y créditos, ¿qué los diferencia?

Préstamos y créditos, ¿qué los diferencia?
06/11/2020 -

Una pregunta que no se hace con tanta frecuencia como debería, pero que demuestra la enorme confusión que hay alrededor de ellos: ¿Qué tienen de diferente un préstamo y un crédito? Muchas veces, vemos casos como el de los préstamos para autónomos al 0% que se han facilitado este año para ayudar con las complicaciones económicas y sociales que han surgido; pero, a la vez, oímos también hablar de líneas de créditos para empresas. Dos productos financieros que, a priori parecen similares, pero que son muy diferentes entre sí.

Y eso es algo que no se suele tener en cuenta a la hora de acudir a una financiera o a un banco, y que al final acaba derivando en problemas y sorpresas poco agradables para los solicitantes. Por eso, para ayudar y para ahorrar problemas que llevan a situaciones como el aumento de la morosidad en los créditos al consumo que se está registrando este 2020, hemos decidido repasar las principales diferencias entre ambos.

Las diferencias principales entre créditos y préstamos

Muy confundidos entre el público general, pero con unas características que, en ocasiones, son totalmente opuestas en varios sentidos. Conviene saber muy bien qué es un préstamo y qué es un crédito para evitar confusiones y, por supuesto, para evitar sorpresas desagradables al hacer cosas como cerrar solicitudes o terminar de liquidar las deudas contraídas con financieras o bancos.

Para aclarar qué diferencia a ambos, hemos recopilado información de diferentes portales referentes, de webs como PrestamosPerfectos.es, especializada en préstamos y créditos online. Analizando sus principales cualidades y, sobre todo, cómo afrontan aspectos como las cuantías de dinero a ofrecer o los plazos de tiempo para devolver el capital, hemos podido ofecerte estos aspectos que diferencian a los préstamos de los créditos.

Cantidades

Por definición, un préstamo es una operación financiera con la que una entidad prestamista entrega un importe de dinero a un prestatario. En cambio, un crédito es un importe fijo de dinero que una entidad pone a disposición del cliente interesado. No parecen cosas a priori diferentes, pero sí que lo son cuando se rasca la superficie. De hecho, el primer aspecto en el que se nota es en las cantidades disponibles.

Generalmente, los préstamos dan acceso a cuantías económicas más elevadas. En cambio, los créditos están pensados para ofrecer cantidades de dinero más pequeñas. Por otro lado, es habitual que un crédito siempre sea una cantidad de dinero fija para todos los clientes. Sin embargo, los préstamos suelen ser mucho más maleables y ajustables a las necesidades de cada solicitante.

Plazos de tiempo

Los plazos también son otro de los aspectos más diferentes entre ambos productos financieros. Habitualmente, un préstamo es un producto financiero que suele prolongarse durante largos periodos ya que, por lo general, suelen darse grandes cantidades a las personas que los solicitan. Los créditos en cambio, están pensados mucho más para el corto plazo, para pequeñas y rápidas inyecciones de dinero.

Acceso al dinero

Cuando alguien pide un préstamo, sea a un banco o a una entidad financiera de cualquier tipo, esta le ingresa el dinero en la cuenta indicada al momento, o en el menor tiempo posible. Se da acceso directo a todo el capital que se ha solicitado y que, posteriormente, se irá devolviendo a base de abonar las cuotas que correspondan. Hay que tener muy claro este concepto, porque es diametralmente opuesto al del crédito.

Los créditos, por su parte, dan entregas parciales del dinero a petición del cliente. Precisamente por eso es por lo que se usan tanto en las conocidas tarjetas de crédito. Puedes pedir una suma de dinero algo más elevada para un crédito, pero la irás recibiendo en porciones, en función de lo que vayas solicitando o necesitando cada cierto tiempo.

Renovación

Un préstamo no se renueva una vez se ha liquidado toda la deuda que se tenía con este. Cuando el prestatario termina de abonar todas las cuotas, incluyendo los intereses y demás gastos añadidos que pudieran surgir al contratar el producto, se cierra el acuerdo entre ambas partas y no se puede solicitar más capital, salvo que se pida otro préstamo a la misma o a otra entidad.

Con los créditos, las situación es totalmente distinta. Una vez se termina de pagar el dinero correspondiente a la deuda del crédito, se puede renovar la solicitud para recibir más capital y poder seguir utilizándolo. Por eso, suelen ser algo especialmente interesante para empresas que quieran cubrir algún desfase entre ingresos y pagos.

En definitiva, son productos que pueden tener un fin similar; pero que lo ofrecen por medios y con requisitos muy diferentes. Cabe recordar todo esto, especialmente a la hora de contactar con un prestamista o una entidad financiera. Solo así se puede elegir lo que realmente sirva para afrontar cualquier situación en la que haga falta un extra de dinero.

Más información

0 comentarios

0 comentarios

No hay comentarios todavía. ¿Quieres añadir uno?

Escribir un Comentario

Escribir un Comentario

tres × cinco =