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Las políticas sociales como anticuerpos al coronavirus del Botànic

Ante este año tan incierto, ¿se ha unido o se ha dividido el gobierno de coalición valenciano?

Las políticas sociales como anticuerpos al coronavirus del Botànic
28/12/2020 -

Con los presupuestos para 2021 aprobados y con cinco años de experiencia gubernamental a la espalda, podemos ver como el Botànic ha conseguido superar este año lleno de dificultades, pero que, como la sociedad valenciana y española en su conjunto empieza a ver la luz al final del túnel. Y es que si hace justo un año que las cuentas de la Generalitat para 2020 eran, también, aprobadas, estas no contemplaban, para nada, la compra masiva de material sanitario, el uso de mascarillas, un confinamiento domiciliario ni la elaboración de planes de contingencia contra el coronavirus, ni la aprobación del teletrabajo como otro modo de realizar la faena pero desde casa.

El Botànic empezaba 2020 con una DANA, que llevaba el nombre de Gloria, que dejó a gran parte del sur de la Comunitat Valenciana inundada y con grandes destrozos, a lo que el Consell de la Generalitat estrenó el año con un acuerdo para paliar los daños en bienes, infraestructuras e instalaciones, la reparación de las cuales era necesaria abordar y provocó importantes gastos derivados de la respuesta inmediata que, como consecuencia del temporal, puso en marcha las diferentes administraciones entre las cuales se encontraba la Generalitat Valenciana a través de la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias.

Febrero acogía la aprobación de la Llei de la Funció Pública Valenciana, con la que se solventarían los problemas detectados por la comisión de expertos constituida en marzo de 2016, que analizó las carencias y aportó una diagnosis de los aspectos a mejorar en la Función Publica valenciana. El texto incorpora una nueva visión de la Administración Pública que impulsa la Generalitat, centrada en la transparencia, la independencia y la profesionalización, que permita la participación ciudadana y la mejora de los procesos de gestión y que haga factible la reducción de trámites administrativos y gastos innecesarios.

Respecto a marzo, el coronavirus acaparó todo el sistema político, por lo que el Consell aprobó la declaración de emergencia para la compra de materiales sanitarios para garantizar el abastecimiento ante el coronavirus con la que se garantizaba el abastecimiento de mascarillas, reactivos para realizar las pruebas y soluciones hidroalcohólicas para asepsia de manos. Del mismo modo, en pleno confinamiento, y mientras las fallas se desmontaban de las calles de la capital valenciana, el Consell creó el Observatorio Valenciano de Trabajo Decente, concedió medidas de apoyo económico a personas trabajadoras autónomas y de carácter tributario para hacer frente al impacto del COVID-19 y también, se puso en marcha el decreto con medidas extraordinarias para los servicios esenciales de Emergencias que actuaron frente a la COVID-19.

Abril concentraba las ayudas al alquiler de la vivienda destinadas a familias vulnerables para minimizar el impacto económico y social de la COVID-19, la puesta en marcha del Observatorio Fiscal, la llegada de las tablets electrónicas, el bono comedor y las medidas escolares durante el confinamiento. Fueron abril y parte de mayo los meses en que mientras Ayuso repartía pizzas a los niños madrileños, la Comunitat Valenciana enviaba cheques para comprar en Consum, adquirió más de 14.000 tablets para paliar la brecha digital y además, los ERTE empezaban a dispararse, para lo que la Generalitat concedió más de 33 millones y mientras, los hospitales de campaña se hacían realidad marcando un hito insólito hasta el momento.

En cuanto a mayo, la cultura se demostró como uno de los grandes proyectos que nos aliviaron, al menos un poco, el confinamiento, por lo que el Consell aprobó cuatro convenios de colaboración con entidades culturales que se volcaron de lleno en las redes sociales. Así, del mismo modo, se ratificaba el protocolo de la desescalada que tanta polémica trajo a nuestro territorio y se fomentaba la recuperación y la defensa del Derecho Foral Civil Valenciano, una de las reivindicaciones más fuertes del Botànic como señal de identidad.

Junio, sin duda, fue el dueño de la ansiada “nueva normalidad”, y así, con la desescalada, poco a poco el Botànic reanudó la actividad parlamentaria presencial, de forma reducida, con la tramitación de la contabilización de la Renta Valenciana de Inclusión con el Ingreso Mínimo Vital y a las puertas de las vacaciones de verano, el Consell estableció el protocolo de las actividades de ocio y culturales infantiles así como la suma de adquisición de emergencia del suministro de otras 15.000 tabletas para alumnado desfavorecido y 1.500 portátiles para teletrabajo, una realidad que cada vez se hacía más fuerte.

En cuanto a julio, el Consell introdujo deducciones en el IRPF para que los beneficiarios de ayudas por la COVID-19 no tuvieran que tributar por ellas, la imposición de la mascarilla obligatoria y el decreto ley que regula multas y sanciones desde los 60 hasta los 60.000 euros y en el cual se contempla también el cierre e inhabilitación de locales.

Agosto, en cuanto a política fue muy relajado para el Botànic, y ya se hablaba de los presupuestos, de la ley de Acompañamiento, pero no fue hasta septiembre, que con la reanudación del curso escolar y universitario, la política volvió a sus andadas con los nuevos protocolos y los pocos confinamientos de grupos escolares, por lo que se empezó a hablar de los grupos burbuja.

Octubre empezó con expectativas bajas en cuanto a la celebración del 9 d’Octubre así como la aparición de fiestas ilegales en el colegio Galileo Galilei donde la Generalitat tomó cartas en el asunto con una investigación. Del mismo modo, el Consell presentaba el borrador de la Ley de Medidas Fiscales, así como daba las Altas Distinciones de la Generalitat a todo el pueblo valenciano y cada uno de los servicios esenciales durante la pandemia. Además, en octubre, se registró la propuesta botánica de la Ley Electoral Valenciana y la consellera Mollà anunciaba la luz verde al anteproyecto de Ley de Protección, Bienestar y Tenencia de Animales de Compañía, sin duda, un proyecto pionero.

El penúltimo mes del año, noviembre se teñía de morado, coincidiendo con el 25N, el Día Internacional contra la violencia contra las mujeres para lo que la consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas presentaba la Estratègia Valenciana contra la Violència Sexual hacia las mujeres. Al mismo tiempo, ante las discrepancias internas entre la vicepresidenta del Consell y el president, así como los dos principales partidos de la izquierda valencianista, ambos líderes intentaron reconciliarse en una de las reuniones bilaterales más esperadas hasta el momento.

A las puertas de cerrar este año cargado de políticas económicas y sociales, los presupuestos acapararon prácticamente el último trimestres del año, y así, diciembre sin duda, ha sido el mes de Cantó, el mes en que la insistencia de Ciudadanos hacia recelar a los propios socios de gobierno de Puig, Compromís y Unides Podem.

No obstante, el Botànic cierra este año 2020 lleno de políticas por y para las personas, con unos presupuestos finiquitados, y aprobados que harán “políticas expansivas”, y traerán la “recuperación económica y social”, según el Botànic al unísono, a la Comunitat Valenciana.

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