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Paco Salom: "estamos consiguiendo un cambio en la mentalidad de los vecinos y vecinas de Carcaixent"

Entrevistamos a Paco Salom, alcalde de Carcaixent desde 2015

Paco Salom:  "estamos consiguiendo un cambio en la mentalidad de los vecinos y vecinas de Carcaixent"

Paco Salom (Compromís) llegaba a la alcaldía de Carcaixent en 2015 después de 16 años de gobierno del PP. Hemos hablado con él para conocer qué cambios se han impulsado en este municipio de la Ribera Alta y como está afectado la crisis sanitaria a sus vecinas y vecinos.

¿Cuál es el balance de estos cinco años al gobierno de Carcaixent?

Heredamos un Ayuntamiento con una serie de problemas muy importantes, el principal era la situación financiera y le hemos dado la vuelta. Estamos en un Ayuntamiento que no tiene muchos recursos, tiene problemas para generar, no tiene una base impositiva importante… En la primera legislatura también resolvimos problemas en el ámbito interno de funcionamiento, puesto que tenía sus vicios anteriores. Puede ser que este hecho la ciudadanía no lo valore porque no lo afecta directamente, pero si la máquina no está en condiciones difícilmente se puede trabajar como es debido.

En Carcaixent se ha trabajado estos años en este sentido.

Sí porque está bien hacer grandes cosas, proyectos espectaculares de cara a la galería, pero el día a día de la gente es muy importante. Carcaixent tiene una estructura social de gente afectada por varias situaciones económicas. Por este motivo hemos centrado mucho de esfuerzo en el ámbito sociosanitario, en bienestar social. Hemos traído el “CRIS” y el centro de día para personas con enfermedades mentales, un colectivo de personas con unas características especiales que merecen una atención mínima para que puedan vivir con dignidad y con normalidad. Además, nos hemos reunido con la Conselleria de Bienestar Social porque desde hace meses tenemos en marcha un proyecto del cual ya tenemos el visto y bueno, de hecho está incluido en el plan de equipación sociosanitaria de la Conselleria, que es crear una residencia para enfermos mentales. En Carcaixent tenemos una residencia de personas mayores, tenemos una CIM (Centro Integral de Mayores), tenemos un centro de día y tenemos un centro de día y un “CRIS” para enfermos mentales. El siguiente proyecto en este ámbito es el de crear una residencia para enfermos mentales. A lo largo del año se supone que estará el proyecto redactado y proyectaremos un espacio con capacidad para unas 40 personas. El País Valencià no tiene espacios donde ofrecer este servicio y estamos enviando estos enfermos a lugares como Lleida.

En cuanto a infraestructuras, Carcaixent y su pedanía Cogullada sufren problemas de inundabilidad. ¿Se está trabajando para hacerles frente?

Sí, es una de esas actuaciones que nos preparan para el futuro de la zona. La variante de Carcaixent nos protege del riesgo de inundabilidad del Júcar, pero dentro del Plan de Acción Territorial sobre prevención de Riesgos de Inundaciones de la Comunidad Valenciana (PATRICOVA) estamos muy afectados y condicionados. Actualmente hemos presentado a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) un estudio que busca modificar los puntos de riesgos de esta variante y hacerlos más altura. Esa disminución de la vulnerabilidad mejorará la potencialidad de todo el municipio, la aptitud del suelo, disminuirá los estudios requeridos… Es otro proyecto que no se verá, pero que es básico para nuestro futuro. En este sentido, también trabajamos para proteger Cullà (Cogullada) con un malecón de los barrancos, ya que no podemos estar pendientes dos veces en el año de los temporales.

En el ámbito cultural se ha apostado por la Feria Modernista.

La Feria Modernista es reconocer el patrimonio cultural e histórico de Carcaixent y aprovecharlo para poner en marcha una vía de desarrollo complementaria a las otras. Es mucho más que un acontecimiento festivo, es mucho más que una cosa lúdica… Es valorar ese patrimonio, el paisaje, los huertos y naranjos y las casas señoriales que hay en Carcaixent que son equivalentes a los castillos de Castilla.

¿En que ha cambiado Carcaixent desde su llegada a la alcaldía?

Es complicado ver un gran cambio en solo una legislatura, pero si tengo que destacar algo es la mentalidad. Queríamos y estamos consiguiendo un cambio en la mentalidad de la gente. Han cambiado algunas prácticas y formas de trabajar del Ayuntamiento. Para mí es tan importante eliminar los favoritismos en la contratación, como intentar hacer una buena gestión y la igualdad de oportunidades. Yo estoy muy tranquilo en el sentido de que no he hecho ningún favor que se me pueda echar en cara.

Otro de los cambios importantes acometidos gira alrededor de la movilidad.

Es otra de las apuestas. Queremos ir transformando el modelo de movilidad que hay en Carcaixent, acercarlo mucho más a las personas, hacer una ciudad más amable. No vamos en contra del coche sino a favor de las personas.

En este sentido, en Carcaixent confluyen dos proyectos clave en movilidad sostenible: la vía verde que lo unirá con Xàtiva y la vía verde que llegará hasta Dénia. ¿En qué momento se encuentran?

La primera, conocida como la del “trenet”, es un proyecto de la Mancomunidad que ya tiene tramos importantes acabados y en uso. Nos queda el tramo entre el término de Alzira y el instituto, un tramo entre 150 y 250 metros aproximadamente, que por la zona en la cual está es complicado actuar, pero se tiene que acabar esta legislatura. Afortunadamente la Diputación colabora y en este momento están haciendo una especie de proyecto global para la reforma de esa carretera que incorporará el proyecto de la vía verde. Se trata de unos proyectos que se apoyan mucho en las estaciones del tren con el objetivo de triangularitzar València, Carcaixent, Dénia y Tavernes. La gente de València, la gente de Xàtiva, la gente de donde sea, a través del tren, puede llegar a alguna de las estaciones que hacen de punto de conexión. Esas vías verdes son un elemento vertebrador muy importante. La segunda vía verde es una apuesta de la Conselleria de Territorio y Movilidad y nos permitirá llegar hasta Xàtiva. Nos parecen unas propuestas magníficas.

También se trabaja en una pacificación del tráfico en un lugar clave del municipio.

Actuaremos en el eje Julià Ribera-San Francisco de Asís, parte del centro histórico de Carcaixent. Lo queremos transformar y darle un sentido, escuchando a la ciudadanía para ver qué es lo que piensa que tiene que ser. Acometeremos una renovación integral de todos los servicios que pasan por esta zona y reordenaremos su uso. Continuarán pasando coches, pero lo harán de una manera diferente. No será la calle de paso necesario para ir a cualquier lugar, como ocurre actualmente.

La llegada de la crisis sanitaria seguramente ha alterado este proyecto de ciudad iniciado hace cinco años. ¿Cómo se está viviendo en Carcaixent?

En el marco de las competencias que tenemos en el Ayuntamiento hemos llegado a prácticamente al extremo. Hemos cerrado instalaciones, hemos cerrado servicios, hemos suspendido programaciones y lo hemos hecho en algunos momentos antes de que el gobierno de la Generalitat se decidiera a actuar. Se quiso salvar la Navidad y los Reyes, muy bien… Aquí tenemos los resultados. De aquí nada tenemos los días de Fallas, y vendrá la Semana Santa… ¿Que hacemos? Pues el problema ya no es lo que hacemos desde los Ayuntamientos o en la Generalitat o desde donde sea, ahora el problema es lo que hacemos en las casas. Y en las casas se hace de todo… Todos hemos tenido un exceso de confianza.

Precisamente estos días ha habido cierta polémica con autoridades que se han vacunado antes de tiempo, algún alcalde que ha participado en una fiesta…

Hablar en la distancia es fácil, hablar de otro es fácil. Todos nos podemos equivocar, pero se lo hubieran podido ahorrar… Ha pasado, tenemos que asumirlo y no hay que matar a nadie, pero sí que es una muestra de lo que no se tiene que hacer. Criticarte es muy fácil, si eras una figura pública estás en el punto de mira y hay gente que busca el corte y lo descontextualitza. Y en cuanto a los que se han vacunado, igual, se trata de prácticas irregulares y hay que pedir responsabilidades.

¿Lo más complicado está siendo mantener el equilibrio entre las restricciones y la economía?

Así es. Cuando llegó la pandemia impulsamos la parte preventiva y de higiene y nos volcamos en atender a las personas que en ese momento se quedaron sin recursos por la parálisis existente. Pusimos en marcha un mecanismo en el departamento de Bienestar Social, dentro de nuestras posibilidades, invirtiendo 400.000 euros directamente de un total de 1,2 millones de euros del plan que iniciamos. Después intentamos parar el golpe y reactivar la economía. Pero no nos tenemos que equivocar, los Ayuntamientos no tenemos que tener la responsabilidad o la carga, ya que hacemos lo que podemos y tenemos que formar parte de una solución conjunta. En este sentido realizamos varias campañas comerciales para ayudar al sector, todo esto como complemento de lo que haga la Generalitat y de lo que algún día se aporte por parte de fondos europeos o del Estado.

¿Cómo ve el futuro?

La Covid-19 nos lo condicionará todo porque no sabemos como acabará esto. Atenderemos, por supuesto, todo el que se derive de la pandemia, pero tiene que haber vida más allá. Necesitamos trabajar en otras cuestiones, ya que es muy fácil acomodarse con la excusa del virus. No sé si toca decirlo, pero yo soy pesimista. Tenemos que poner los pies en tierra. Estamos en una guerra de dos o tres años, y vamos por el primero. Ahora se está destruyendo el sistema productivo y costará muchos años recuperar el ritmo. No somos conscientes ni queremos ser conscientes de la gravedad de la situación. Evidentemente, las administraciones vamos a hacer todos los esfuerzos, pero en el ámbito económico el golpe será importantísimo, con una pérdida de bienestar general como sociedad.

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