Convertir l’Albufera en una Reserva de la Biosfera sería un gran paso para su conservación, pero también traería beneficios que van más allá del medio ambiente. Este reconocimiento internacional pondría el humedal en el centro de atención, atrayendo turismo ecológico y sostenible, lo que impulsaría la economía de los municipios cercanos.
Para las comunidades locales, este cambio no solo significaría más oportunidades laborales, sino también una mejor calidad de vida. Promover un turismo responsable ayudaría a equilibrar desarrollo y conservación, reforzando el orgullo y la identidad de quienes viven en la zona al poner en valor el patrimonio natural y cultural de l’Albufera.
Además, la designación de l'Albufera como Reserva de la Biosfera podría fortalecer la cooperación internacional en la gestión de humedales y fomentar la investigación científica sobre la biodiversidad, los ecosistemas acuáticos y el impacto del cambio climático en zonas protegidas.
O, al menos, así es como lo expresó la alcaldesa de València, María José Catalá, al solicitar el pasado 14 de enero en Bruselas la adhesión de l’Albufera a la red mundial de Reservas de la Biosfera de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Sin embargo, algunos colectivos agrícolas se oponen a este proyecto, argumentando que la declaración de Reserva de la Biosfera podría suponer una amenaza para sus actividades y no ofrecer garantías suficientes para su sostenibilidad económica.
Una propuesta sin consenso agrario y con un enfoque turístico
La Unió Llauradora, una de las organizaciones agrarias más representativas de la Comunitat Valenciana, ha expresado su rotundo rechazo a la propuesta impulsada por el Ayuntamiento de València para declarar l'Albufera como Reserva de la Biosfera. Según la entidad, esta iniciativa ha sido diseñada “de manera apresurada” y no aporta mejoras tangibles para los agricultores, quienes desempeñan un papel fundamental en la gestión sostenible del Parque Natural de l'Albufera.
Desde el colectivo denuncian que este proyecto se ha elaborado sin una verdadera participación del sector agrícola, priorizando exclusivamente los intereses turísticos. Además, critican que los ayuntamientos implicados en la iniciativa no han consultado ni han contado con el respaldo de los consejos agrarios municipales, lo que evidencia una falta de diálogo y consenso .
Normativas obsoletas y necesidad de una actualización previa
Otro de los principales argumentos de La Unió para rechazar esta declaración es que las normativas vigentes, como el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) y el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), aún están pendientes de actualización. Para la organización agraria, la prioridad debe centrarse en reformar estos marcos legales para garantizar la viabilidad de las explotaciones agrícolas dentro del Parque Natural, prestando especial atención al cultivo tradicional del arroz.
Según La Unió, las regulaciones actuales ya imponen cargas económicas y agronómicas adicionales a los agricultores, colocándolos en una “clara desventaja” respecto a otras zonas agrícolas con condiciones similares. En este sentido, la organización defiende que cualquier medida de protección debe venir acompañada de políticas que garanticen la sostenibilidad económica de los profesionales del sector primario, en lugar de añadirles nuevas restricciones sin beneficios claros.
Acció Ecologista también se opone
La entidad ecologista Acció Ecologista-Garza también ha expresado su disconformidad, calificando esta iniciativa como una mera "medalla política" destinada a la promoción turística sin un compromiso real con la conservación de l'Albufera. Además, han denunciado que el proceso participativo ha sido una "pantomima", sin el tiempo ni el análisis adecuados para valorar correctamente sus implicaciones ambientales y socioeconómicas.
Desde la asociación, consideran que la declaración de Reserva de la Biosfera debería incluir tanto la huerta periurbana de València como el marjal de l'Albufera, ya que separar ambas realidades supone un “grave error” que perjudica la protección del ecosistema en su conjunto. Argumentan que, en lugar de generar nuevas figuras de protección simbólicas, se debería apostar por la aplicación efectiva de las normativas ya existentes y por una gestión sostenible que contemple tanto el patrimonio natural como el cultural y agrícola.
Conclusión: una protección real antes que una declaración simbólica
Tanto La Unió Llauradora como Acció Ecologista-Garza coinciden en que la prioridad debe ser la implementación de mecanismos eficaces para la conservación y gestión sostenible de l'Albufera, garantizando la viabilidad económica de los agricultores y asegurando una auténtica protección medioambiental.
Antes de avanzar con una propuesta que consideran precipitada y más orientada a la promoción turística que a la conservación, ambas organizaciones instan a las administraciones a revisar y actualizar los planes de ordenación ya existentes, asegurando que cualquier medida adoptada beneficie de manera equitativa tanto a la naturaleza como a las comunidades locales que dependen de ella.
Con este rechazo rotundo, el debate sobre la futura gestión de l'Albufera sigue abierto, con la exigencia de un enfoque más inclusivo y sostenible que contemple las verdaderas necesidades del territorio.