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El 8M en València reivindica el feminismo como herramienta para cambiar el mundo

Este año, el Día Internacional de la Mujer se ha centrado en pedir un feminismo transversal e inclusivo, que llegue a todas las mujeres de la sociedad sea cual sea su condición

Fotos: Xisco Navarro

El 8M en València reivindica el feminismo como herramienta para cambiar el mundo

València se ha vuelto a teñir de morado. Un año más, la marea feminista ha paralizado las calles de la ciudad para reivindicar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres: una utopía que no será posible hasta que no se ponga punto y final a la discriminación de género y a la violencia que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo.

Lemas como “No estás sola”, “Quiero ser libre no valiente” y “No es no, lo otro es violación” han cobrado vida en las voces de los miles de asistentes que tenían el 8M marcado en el calendario. Un 8M que, por primera vez en dos años, no ha contado con la convocatoria de una huelga general feminista por caer en domingo. Aun así, el llamamiento a la movilización se ha mantenido totalmente intacto, y este ha sido escuchado de pleno por la sociedad valenciana.

Dos columnas estaban llamadas a marchar bajo el lema “Feminisme per a canviar el món”. La primera, exclusivamente femenina, salía a las 16:30 del CIE de Zapadores para mostrar su apoyo a las mujeres migrantes. La segunda, mixta y más multitudinaria, ya calentaba motores a las puertas del Lluis Vives incluso una hora antes de su encuentro oficial, a las 18:00. Un mar de lazos, pinturas y pañuelos morados eran el reflejo material del ambiente feminista que ya se comenzaba a respirar.

Finalmente, las dos columnas se unían a la altura de la calle San Vicente para marchar juntas hacia las Torres de Serranos. Más de una hora y media tardaba la cabeza de la manifestación en completar el recorrido y, al tiempo que esta hacía su entrada en el lugar, todavía quedaba gente que no había salido de San Agustín.

La fuerza del feminismo para cambiar el mundo: transversal e inclusivo

Pasadas las siete y media de la tarde se leía a los pies de las Torres de Serranos el manifiesto de este 8 de marzo. En 2020, se ha apostado por un discurso que ensalza el poder del feminismo como elemento transformador de la sociedad. Un feminismo que debe ser transversal y llegar a todas y cada una de las mujeres, sin importar su condición: migrantes, con diversidad funcional o LGTBI.

En cuanto a las reivindicaciones, ninguna ha ocupado el espacio central pero todas han cobrado especial relevancia: la disparidad en las condiciones laborales, la explotación de los cuerpos, la vulnerabilidad de las mujeres migrantes y la violencia a la que es susceptible todo el género.

En la primera, se ha ensalzado la disparidad en los sueldos y en las pensiones por cuestiones de género, con especial atención a la precariedad de los sectores feminizados: limpiadoras o profesionales de los cuidados, por ejemplo. En este sentido, se ha reclamado la paridad salarial y también el fin de las situaciones de acoso laboral.

En cuanto a los cuerpos, se ha denunciado el terror constante al que están sometidas las mujeres: violaciones y atropellos a la libertad sexual o, en el peor de los casos, la propia muerte. Esta situación es incluso más alarmante para las mujeres migrantes, que son las que más sufren situaciones de prostitución o de trata de personas.

El 8M ha reivindicado el feminismo como herramienta para acabar con todos estos abusos, y el origen debe estar en la educación: “necesitamos una educación en valores que forme desde los colegios en el respeto” rezaba el manifiesto. Asimismo, la correcta formación también se aplica a los profesionales que atienden las situaciones de abuso contra las mujeres: “debemos formar en perspectiva de género al poder judicial, los funcionarios de las administraciones y los cuerpos de seguridad” reclaman.

“No podemos hablar de igualdad porque no tenemos los mismos derechos. No demos ni un paso atrás, las movilizaciones continúan. Juntas somos imparables” concluían.

A la movilización también han acudido autoridades como el President de la Generalitat Ximo Puig, la vicepresidenta de la Generalitat y consellera de Igualdad, Mónica Oltra;  y el alcalde de València, Joan Ribó. El President Puig ha señalado que “No puede haber democracia sin igualdad total. Todavía hay muchas cosas por superar, muchas rendijas que ganar, pero en todo caso hoy es un día de alegría y de reivindicación en todos los ámbitos: económico, político, social y también en el personal”. Así ha añadido que “cada uno de nosotros estamos interpelados sobre todo los hombres. Esta es la revolución de las mujeres pero también es la nuestra si no somos capaces los hombres de dar un paso adelante la revolución tardará más”.

Puig ha resaltado el Botànic como “el primer gobierno paritario de la historia del autogobierno y esto es un hecho político pero tiene que ser un hecho constatable cada día en las políticas que hace el gobierno”.

Por su parte Mónica Oltra, en declaraciones a los medios, ha apelado al “feminismo para cambiar el mundo” y ha puesto en valor que durante los últimos años ha habido una “incorporación de esa energía poderosa de tanta gente joven que se ha sumado al feminismo activo“. Además, ha recalcado que el 8M es un día para “continuar esa construcción” de una sociedad libre de las barreras que “hacen que haya relaciones desiguales”, tanto en el ámbito económico como en el de las relaciones personales o la toma de decisiones.

Oltra ha puesto el foco en la brecha salarial para denunciar que en la Comunitat Valenciana por cada euro que gana un hombre las mujeres solo ganan 0, 78 céntimos. También ha lamentado que “no hemos conseguido que la violencia de género deje de ser un fenómeno, una agresión que nos impacta colectivamente”.

Por su parte, el alcalde de València, Joan Ribó, ha comentado que le “gusta estar un poco calladito en un día” como el de este domingo: “Los hombres debemos bajar la voz, acompañar”, ha defendido, antes de agregar que “nadie puede ser libre mientras las mujeres no sean libres“.

Ocupación feminista del espacio y otras acciones del 8M

La manifestación del 8M no ha sido el único acto convocado alrededor del Día de la Mujer. Más bien al contrario, ha supuesto el colofón a una serie de actividades que la ciudad de València ha acogido durante todo el fin de semana.

La más destacada ha sido la ocupación de la Plaza de la Virgen por parte de la Asamblea Feminista de València. Durante el sábado y el domingo, esta agrupación ha coordinado un sinfín de actividades en el espacio público: actuaciones musicales y teatrales, juegos de mesa feministas, elaboración de pancartas, muixerangas, monólogos y jornadas de micro abierto, entre otras muchas.

Por su parte, la asociación Hilando Vidas ha recubierto más de 600 edificios de la capital con hexágonos tejidos a mano. De este modo, ha reivindicado el papel de la mujer en el mundo rural, que muchas veces sufre doble discriminación: la machista y la de no vivir en la ciudad. La falta de guarderías y de centros de cuidados, que provoca que todas estas actividades recaigan sobre ellas, es tan solo una de las muchas dificultades con las que tienen que lidiar a diario.

Finalmente, la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas ha puesto en marcha por tercer año consecutivo la campaña “Vull ser com”, que ofrece referentes femeninos a las más jóvenes al tiempo que reconoce la labor de muchas mujeres que a veces se quedan en el anonimato. Las cinco embajadoras de este año han sido Belén Bueno Antón, bombera forestal; Susana Gisbert Grifo, Fiscal especializada en violencia de género y portavoz de la Fiscalía Provincial de València; Mónica Bueno Muñoz, soprano; Silvia Terrasa Barrena, doctora en Ingeniería Informática; y Ariadna Edo Beltrán, nadadora paralímpica.

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