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Mª Josep Amigó: "Para gobernar hay que hacerlo más con la cabeza que con el corazón"

Mª Josep Amigó: "Para gobernar hay que hacerlo más con la cabeza que con el corazón"

Cercana, alegre, optimista, trabajadora, con las cosas claras, con ganas de trabajar y luchar por mejorar la vida de sus vecinos… muchos son los calificativos que podrían definir a Mª Josep Amigó pero sin duda uno de ellos es el de enamorada de su tierra. Esta abogada de Bonrepós i Mirambell siempre ha estado en contacto con el mundo del asociacionismo y las reivindicaciones pero fue en 1999 cuando entró en política. Concejal de su ayuntamiento y alcaldesa, Amigó llegó esta legislatura a la vicepresidencia de la Diputació con la firme propuesta de cambiar, junto a sus socios de gobierno, la maquinaría y la forma de trabajar de la institución, así como de lavarle la cara y devolverle el prestigio perdido en los últimos 20 años.

Un balance de lo realizado hasta el momento y ¿qué objetivos tienen hasta final de temporada?

El balance es muy positivo porque cuando llegamos a la Diputació en 2015 nos encontramos con una institución salpicada de casos de corrupción y una manera de funcionar muy peculiar con criterios subjetivos. Nosotros tuvimos claro que lo primero que queríamos cambiar era esa forma de funcionar e instaurar los criterios objetivos y dar autonomía municipal. Sin embargo, nos encontramos con que habían muchos convenios firmados que había que sacar adelante y también con muchos proyectos teledirigidos.

Eso lo queríamos cambiar y cuando cumplimos con las obligaciones adquiridas lo hicimos. Buscábamos potenciar las políticas que potenciaban la autonomía municipal por lo que se aumentó las IFS (Inversiones Financieramente Sostenible) y se hizo llegar a todos los municipios y con el SOM. Se han cambiado los criterios y este año se reparten 72 millones de euros entre los municipios de la provincia. Este cambio se ha hecho con mucha pedagogía, explicando muy bien como queremos trabajar a todos los alcaldes. Ellos lo han entendido y creemos que esté quien esté a partir de ahora en la Diputació este sistema no cambiará.

También hemos conseguido una estrecha colaboración con otras administraciones y eso es básico. Cuando entramos nos dimos cuenta que la relación era más de enemigos que otra cosa y nosotros pensamos que no somos competidores sino compañeros que venimos a mejorar la cualidad de vida de los vecinos. Las Consellerias están sin dinero y la infrafinanciación que están teniendo se nota. No es que la Diputació sea rica pero si que tiene 473 millones de euros de presupuesto para invertir que si se reparte bien se pueden hacer muchas cosas. Por lo que vamos colaborando con las iniciativas que las diferentes consellerias tienen. La Diputació ayuda a los ayuntamientos de menos de 10.000 habitantes y la conselleria a aquellos de más de esa cifra.

Nuestro objetivo de cara a final de legislatura es consolidar todos estos cambios que hemos llevado a cabo. Incrementar la autonomía municipal, los criterios universales, la colaboración interinstitucional…

¿Cuándo y por qué entra Mª Josep en política?

Realmente en el 99 fue cuando entré en política. Siempre he estado muy vinculada a todos los movimientos asociativos de mi pueblo, Bonrepós i Mirambell, y de la Comarca. Por ejemplo, fui socia-fundadora de Per l’Horta. También en movimientos culturales en el pueblo… siempre he estado muy cerca a la gente de mi pueblo que estaba vinculada a Unitat del Poble Valenciá, después el primer regidor nacionalista, Miquel Esteve, se lo dejó… la gente del Bloc de la comarca veían que los votos de las autonómicas en mi pueblo había suficiente para sacar un concejal por lo que decidieron montar lista y vinieron a hablar con nosotros.

Entré para ir en lista pero de seis o siete, acabé siendo el número uno y sacamos dos regidores. Siempre he entendido que la política que no hagamos nosotros la harán contra nosotros así que tenía claro que había que pasar de la reivindicación a la acción. Sabía que para cambiar las cosas hay que hacerlo desde dentro, hay que entrar en el sistema. Desde entonces ejerzo la política.

¿Qué ha cambiado su visión de la política desde que entra en el 99 hasta ahora?

De lo que me he dado cuenta es que para gobernar hay que hacerlo muchas veces más con la cabeza que con el corazón porque hay que tener claro que gobiernas para todo el pueblo. Es cierto que representas a la gente que te ha votado pero también para el resto del pueblo. No puedes estar gobernando en contra de la mayoría y dejas de lado algunas cosas que eran conflictivas. Hemos evolucionado y demostrado que podemos gobernar, gestionar y hacerlo bien. Desde el Bloc en principio y luego Compromís tenemos una base municipalista y hemos demostrado que podemos hacer las cosas bien, que escuchamos, que trabajamos bien. Somos gente muy preparada, con mucha ilusión por hacer las cosas bien, con capacidad de escuchar… esa evolución de que la gente nos viera como los reivindicativos a los que mejor defendemos los intereses de los valencianos es algo que hemos hecho de pueblo a pueblo.

¿Cómo entiende Amigó la política?

Para mi es una vocación. Si no tienes vocación de servicio no te puedes dedicar a la política porque no tienes horas, no tienes ‘vida’, tienes que atender a la ciudadania cuando te necesitan. Entiendo que el político tiene que dedicarse profesionalmente cuando está a cierto nivel porque es un trabajo que se tiene que hacer bien y se deben dedicar muchas horas. Yo he compaginado mi trabajo de abogada con la concejalía de Bonrepós, incluso hoy en día lo compagino. Entiendo que la gente se tiene que dedicar pero también debe tener su profesión para no agarrarse al sillón, esto es finito.

¿Cómo trasladas esa vocación de servicio a la Diputació?

Lo traslado atendiendo a los alcaldes porque en Diputació ya no tienes el contacto directo con la ciudadanía sino con sus representantes que es con quienes tenemos el contacto directo. La suerte que tenemos a la hora para empatizar con ellos es que todos venimos del municipalismo y los entendemos perfectamente. Intentamos pisar mucho el territorio. Hay que hacer mucho trabajo de despacho pero debemos visitar los pueblos, hablar con ellos porque cuando vas y lo ves entiendes sus necesidades, es diferente que te lo cuenten en el despacho.

¿Cuándo por los pueblos que te encuentras?

Me encuentro gente con mucha energía, con muchas ganas de cambiar las cosas, de mejorar la calidad de vida de sus vecinos, de hacer esas cosas pequeñas que hacen grande un pueblo. Me doy cuenta que se ha acabado la época de las grandes obras pues están invirtiendo el dinero que reciben de Diputación en mejorar las instalaciones que ya tienen. Pequeñas cosas que mejoran la calidad de vida. El dinero se está invirtiendo con mucha cabeza.

¿Cómo se llevan los socios de gobierno en la Diputació?

El espíritu es el mismo que el del Pacto del Botánico porque sabemos la alternativa cual es. Hemos congeniado muy bien todos porque además tenemos la misma idea de trabajo, no queremos estar en la prensa como antes se estaba por el mal trabajo que se hacía.

¿Cómo es Mª Josep Amigó?

Me considero una persona muy optimista, alegre. Me gusta rodearme de gente optimista y alegre que encara el día con mucha energía y ganas. Creo que si vas con ese optimismo de cara la vida, la vida te lo devuelve y siempre veo el vaso medio lleno. Cuando encuentro un obstáculo pienso que eso nos hará aprender, nos hará más grandes y seguir adelante. Soy una persona muy justa, no me gustan las injusticias en todos los sentidos. Me molesta todo lo que está pasando en el mundo y que la gente no haga nada. Todavía queda mucho que hacer.

¿Qué puede aportar Mª Josep para cambiar estas cosas?

Tenemos que hacer mucha pedagogía, las cosas las debemos explicar muchas veces. No podemos decir que ya está todo si una persona esté donde esté piensa que eso está bien. No podemos consentir dar pasos atrás después de todo lo que se ha conseguido en el terreno laborar, en el económico, en la tolerancia, en el feminismo… Creo que explicando las cosas al final cala. Tenemos que luchar a base de educación porque la censura no es buena.

¿Que te gustaría que se quedara en la historia de tu labor?

Creo que sobre todo el amor por el territorio. He luchado mucho por la defensa de la huerta y con la aprobación de la ley me doy cuenta que vale la pena luchar durante tantos años por dejarle a nuestros hijos y nietos un trocito de nuestra tierra. Hacer nuestros pueblos más amables, que existe y se fomente la participación ciudadana que es muy importante. Tenemos que cuidar nuestra lengua porque es nuestra seña de identidad, no podemos continuar machacando o dejando que machaquen nuestra lengua. Creo que eso quedará. Igual que me gustaría que la gente cambiara el concepto de los políticos pues todos no somos iguales.

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