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Los ídolos no son los únicos afectados por Meriton

Los ídolos no son los únicos afectados por Meriton

Lo dicho: cuando hay malos resultados, los gritos hacia Peter Lim y el descontento general contra la gestión de Meriton se hacen evidentes, aunque en los triunfos no desaparezca. Kempes ha sido uno de los caídos tras sus declaraciones, y ha habido muchas más críticas de ídolos que han querido opinar.

Pero esto también afecta al aficionado anónimo en situaciones que no deberían ser un problema. Hace un par de semanas dos voluntarios de Mestalla, ligados al valencianismo hace más de cinco años, han sido desligados de sus funciones por criticar la gestión de su trabajo en un grupo privado de Facebook.

Raúl Ogalla y Álex Oliver se quejaron en ese contexto a partir de que la organización les ordenó, en el partido contra el Madrid, estar casi una hora en las puertas de Mestalla en sus funciones más allá de lo debido, en un incumplimiento de las normas del voluntariado, las cuales dictan que ellos ayudan hasta 10 minutos de iniciados los encuentros y luego pueden disfrutar del partido.

La queja en la red social —entendible ya que significó que Raúl y Álex se perdieran los goles de Zaza y Orellana— además de comentarios inmediatos de voluntarios que sufrían el mismo inconveniente, provocó un regaño por parte de la responsable. La misma se defendió diciendo que la imagen del club podía dañarse por ese tipo de expresiones; cinco días después ambos voluntarios fueron desvinculados, según han informado algunos medios.

Su desvinculación del Valencia no es ninguna nimiedad: es el club que han apoyado in situ y desinteresadamente durante años. Para ellos, que llevaban varios partidos de esta temporada entrando a los 25 minutos y no a los 10, la actitud cambió cuando el empresario de Singapur se hizo con la propiedad del equipo. Desde ese momento nada fue igual, ya que debían cumplir más funciones que antes.

A pesar de que ha llegado la primavera y Peter Lim aún no pisa Valencia, su influencia se hace sentir en una gestión que no respeta ni a sus ídolos ni a aquellos aficionados que han entregado parte de su preciado tiempo al club. Si bien la Curva Nord no tiene un comportamiento ejemplificador, también fue víctima de esta especie de censura.

Una forma de actuar que, de repetirse, afectará mucho más la imagen del Valencia que una queja en Facebook.

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