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La expectativa valenciana en un nuevo Gobierno del PSOE

Alegría pero realidad en las filas del Botànic. Los regionalistas critican a Compromís por no extraer beneficios de los socialistas para los valencianos

La expectativa valenciana en un nuevo Gobierno del PSOE
01/06/2018 -

La sentencia judicial de Gürtel ha dado un auténtico vuelco a la política nacional. Un Pedro Sánchez en fuera de juego aprovechó la circunstancia para abanderar la moción de censura que, con el último apoyo recabado ayer por la tarde, el del PNV, previsiblemente saldrá adelante y colocará al frente del Ejecutivo al líder socialista. En la Comunitat Valenciana la sucesión de acontecimientos se ha vivido con especial interés, pero a la expectativa de lo que pueda ocurrir.

Paradójicamente, el mayor grado de escepticismo se vive en las filas socialistas valencianas. Que de momento no hay cambio de Gobierno, que paciencia, nos dicen en los círculos del president Puig. Y es que, tal y como apuntan en Podem, es posible que ni los propios socialistas confiaban en poder sacar adelante el órdago, el segundo de la izquierda contra Rajoy. “El problema de la política es que a veces haces cosas y va y te salen bien”, se cita a sí mismo un diputado de la formación morada en les Corts.

Con Sánchez en el Gobierno, la situación de Ximo Puig dentro de su propio partido se trasladaría a otro nivel bien distinto después de su apoyo al sector susanista durante las primarias. Con sus dos socios de Gobierno en la Comunitat, Podem y Compromís, sustentando la candidatura del socialista a La Moncloa, las miras del Puig deberán abrirse. Máxime ahora mismo, con José Luis Ábalos, uno de sus rivales en el socialismo valenciano, como mano derecha de Sánchez.

Alivio en el Botànic por los numerosos recursos ante el Constitucional y por el sistema de financiación

Con varias leyes valencianas recurridas ante el Constitucional por el Gobierno de Mariano Rajoy y con la amenaza de recurso que sobrevolaba la nueva Ley de Plurilingüismo, la noticia es más que bienvenida entre las filas del PSPV, Compromís y Podem. Alivio por ello y porque vislumbran una luz al final de lo que consideran el viacrucis de la reforma del sistema de financiación.

La cúpula de Compromís ya ha interiorizado que los Presupuestos aprobados por el PP son los que son, y que los del puño y la rosa no están por la labor de cambiarlos este año, condición sine qua non para el apoyo de los nacionalistas vascos en la moción. Solo queda “ejecutar lo que hay”, señala uno de los dirigentes valencianistas, pero eso sí, poner las bases para un nuevo sistema de financiación.

“Concierto para todos”, dicen con sorna en Compromís

Pero, vamos a ver -le preguntamos-, ¿antes de las elecciones autonómicas se puede modificar? Cuestión de voluntad, nos responde. ¿Pero y los vascos? No hace falta tocar el concierto, concierto para todos. Sorna la de nuestras fuentes en un día histórico para España.

Puig y Oltra

Precisamente, algunas fuerzas regionalistas como Som Valencians o Demòcrates Valencians han cargado duramente contra los cuatro diputados de Compromís en el Congreso por no hacer valer más su voto y beneficiar en mayor medida los intereses de los valencianos, como ha hecho el PNV con los vascos. La contrapregunta ahora va para Podem, donde no están en desacuerdo.

¿Y alguna política activa a partir de ahora? Hombre -nos dicen los del guiño naranja-, retirar los recursos contra leyes aprobadas por les Corts ya es algo muy positivo para las políticas del Botànic, algo en lo que sus socios morados están de acuerdo. Pero estos segundos van más allá.

Gobernar con las manos relativamente atadas supone un mal menor que en el Botànic están dispuestos a asumir

“Hay cosas que no cuestan dinero”, dice el diputado de Podem, como abrir una mesa para replantearse el sistema de las pensiones o retomar las conversaciones con Cataluña e incluso derogar la ley mordaza. En cuanto a la Comunitat, la fluidez de las comunicaciones con la Administración Sánchez sería un punto positivo para los morados. Aún con todo,”el problema es no gobernar“, por lo que hacerlo con las manos relativamente atadas supone un mal menor que en el Botànic están dispuestos a asumir.

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