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Ximo Puig: "Necesitamos más recursos, pero también ser cada vez más eficientes"

Entrevistamos al President de la Generalitat Valenciana con quién analizamos los primeros cuatro años del Botànic y abordamos los retos de esta legislatura

Periodista de vocación y de profesión, Ximo Puig dio el salto a la política en un momento donde el autogobierno más lo necesitaba. Así fue el alcalde de Morella durante cinco legislaturas. Precisamente desde la alcaldía vivió como otros municipios que no eran del mismo color que la Generalitat no recibían el mismo trato. Pero sin duda el momento más importante llegó en 2015 cuando después de 20 años de gobiernos del Partido Popular, Ximo Puig se convertía en Presidente de la Generalitat con el Botánic, una señal de identidad que perduró ya cuatro años y ha renovado convirtiendo al PSPV en la fuerza más votada en la Comunidad Valenciana.

‘Era fundamental decirle a todas las familias afectadas que la Generalitat les pide perdón institucionalmente, porque no habíamos estado en el lugar que tocaba.’

La primera medida del gobierno del Botànic fue dignificar a los familiares y a las víctimas del peor accidente de metro que hemos sufrido en España. ¿Por qué elegisteis esta medida en concreto?

Creo que era la medida de reparación más importante que había que tomar, por las personas que habían sufrido un accidente, pero que sobre todo habían sufrido el abandono anímico, espiritual como sociedad. No se puede tener esta actitud frente una situación que, además, era responsabilidad de un servicio público de la Generalitat. Un servicio que no actuó de una manera correcta, como se ha visto después. No estamos acusando directamente a los gobernantes, no son responsables directos, pero sí son responsables políticos y no se asumió.

Era fundamental decirle a todas las familias afectadas que la Generalitat les pide perdón institucionalmente, porque no habíamos estado en el lugar que tocaba.

Después de 24 años, el Partido Socialista ha vuelto a ser la fuerza más votada en nuestro territorio, después de años de mayorías absolutas del PP. ¿Usted se imaginaba que llegaría a vivir, además en primera persona, el mejor momento del Partido Socialista?

Yo creo que es un buen momento para la sociedad valenciana. Después de 20 años de un gobierno que nos situó en un paradigma de corrupción y de mala reputación en general, hemos conseguido sacarnos de encima este lastre. Ahora somos una sociedad que se ve desde otros lugares de España como todo lo contrario. Ahora la Comunitat Valenciana es un lugar donde hay estabilidad, diálogo social y honradez, cosa que nos sitúa en el «momento valenciano», como hablan algunos intelectuales.

‘Me gusta referenciar este «momento valenciano» precisamente con el trabajo conjunto que hace la sociedad valenciana, una sociedad abierta, dinámica, con capacidad de mirar al futuro, y diversa.’

Me gusta referenciar este «momento valenciano» precisamente con el trabajo conjunto que hace la sociedad valenciana, una sociedad abierta, dinámica, con capacidad de mirar al futuro, y diversa.

De hecho, muchos han puesto también el ejemplo del gobierno del Botànic como un referente del Estado. ¿Cómo se ve desde dentro?

Es fundamental que finalmente cada cual asuma su responsabilidad. Nosotros hemos mirado este proceso histórico siempre con gran responsabilidad. Hemos puesto siempre por delante el interés general de nuestro territorio, por encima de las ambiciones partidistas. Creo que es lo que ha funcionado y es la única manera de seguir funcionando en el futuro.

Por eso, también es importante el factor humano, nos tenemos que entender y saber que estamos aquí representando a muchas personas. Tenemos una gran obligación y yo, como Presidente, he querido serlo de todos los valencianos y valencianas, nos hayan votado o no.

Los partidos no pueden acaparar el poder en un momento determinado, tenemos que asumir también las limitaciones que tiene cada organización y que, una vez los ciudadanos han votado, las instituciones son de todos.

Muchos alcaldes, y también desde la Diputación nos comentan que el cambio de gobierno con la llegada del Botànic se ha notado en clave municipalista. Usted, que ha sido alcalde de Morella cinco legislaturas, ¿cómo recuerda el municipalismo en el ámbito político?

Yo tengo cierta experiencia en el municipalismo. No lo digo para ponerme ninguna medalla, pero ya me hubiera gustado a mí como alcalde tener unas instituciones que estuvieran junto al Ayuntamiento. Nosotros vivimos un momento en el que había una clara discriminación de los ayuntamientos que no estaban gobernados por el PP. Esto ya no ha pasado en ningún momento.

En el año 2000 se acordó hacer un fondo de cooperación. Han tenido que pasar 20 años para que finalmente se pusiera en marcha. Este fondo es para todos y todas, absolutamente objetivo, no hay ningún tipo de partidismo. Esto es lo que defiende realmente este acuerdo de gobierno: que somos para todos y todas, no solo aquellos que están más de acuerdo con el gobierno.

En este sentido, quiero decir que hemos hecho una política claramente municipalista, hemos puesto en marcha el fondo de cooperación municipal, hemos hecho toda clase de alianzas en los ayuntamientos, porque es fundamental, ellos están más cerca que nadie de la vida de los ciudadanos. Por lo tanto, pueden dar respuestas más directas y más eficientes.

De hecho el municipalismo pisa mucho la calle, y usted tiene una agenda institucional que es prácticamente estar todo el día en la calle, en España, en Europa… para poner en el mapa a la Comunitat Valenciana. ¿Echa de menos el municipalismo?

Después de 40 años de ayuntamientos democráticos, se ha visto la importancia del ámbito local. Además, creo que no solo se tiene que ganar en espacio constitucional, sino también en financiación. Es necesario que se forje una alianza muy potente entre Generalitat y ayuntamientos para poder prestar de una manera eficiente, rápida, y de la mejor manera posible todos los servicios públicos fundamentales a la ciudadanía.

El año pasado la Generalitat otorgó una alta distinción a Carmen Alborch, que ya nos ha dejado. ¿Cómo considera que se puede mantener su recuerdo vivo cada día?

Hace un año y un día que murió Carmen Alborch. En este espacio en el que estamos ahora, fue su última intervención pública, muy emocionante. Nos dejó este legado de que el feminismo tiene que ser patrimonio de la humanidad. Carmen estará siempre presente porque su obra está aquí, el avance del feminismo tiene mucho que ver con la Comunitat Valenciana y Carmen Alborch.

Todos esos avances que se están produciendo en la concienciación colectiva contra la violencia de género, que es la peor de las cuestiones que tenemos ahora encima de la mesa, forma parte de su legado. Mientras tengamos en cuenta su memoria, ella estará presente con alegría. Ayer cuando pensaba en que ha pasado un año, tenía cierta sensación de tristeza, pero al mismo tiempo pensaba que ella no lo querría así. Ella era una persona profundamente optimista, algo que también forma parte de su legado.

Hace muchos años, la Comunitat Valenciana ocupaba portadas por casos de corrupción. Después de estos cuatro años del Botànic, ¿cree que ya hemos dejado esta plaga que nos ponía en el mapa por corrupción?

Es cierto que se ha avanzado mucho. Hemos levantado una gran parte de esta reputación, pero nunca hay que bajar la guardia. Por eso, tenemos mecanismos preventivos para que no vuelva a pasar, como la Agencia Antifraude, la Concejalía de Transparencia… una serie de mecanismos que alertan en el momento en que podría haber alguna situación irregular, porque puede pasar en cualquier momento. En estos momentos está claro que este gobierno tiene un principio fundamental de honradez. De acuerdo con este principio, vamos actuando.

Ahora bien, todavía quedan muchas cosas del pasado. Hemos visto esta semana pasada que hay una sentencia por una mala actuación del actual responsable del PP, y que finalmente nos tocará pagar 4’9 millones de euros. Continúa habiendo consecuencias de una gestión irregular por parte del PP.

La sanidad universal o el final del copago, han sido medidas 100% botánicas. ¿Cuál es la apuesta del Consell en cuestión de sanidad?

Nosotros queremos tener la mejor sanidad posible para los valencianos y valencianas, pero no estamos obsesionados en que solo haya una mirada. También sabemos que han clínicas privadas que hacen su trabajo y lo respetamos. Pero bueno, queremos un sistema de salud pública, potente, avanzado y de máxima calidad, y trabajaremos por ello.

Superando todos los problemas de las listas de espera, aumentando la inversión en tecnología, buscando todas las alianzas posibles en cuestión de investigación… la salud es la gran apuesta de este gobierno y que todas las personas, ante la enfermedad, tengan las mismas oportunidades.

¿Hay alguna solución para el tema de las listas de espera?

Una solución definitiva es muy complicado. Entre otras cosas, porque muchas veces hay uno desfase entre las listas de espera y las distintas prestaciones que puede dar el servicio público de salud. Para nosotros, es una responsabilidad interna hacer lo más rápidamente posible el conjunto de las intervenciones. Es cierto que ahora la priorización es bien clara, y no hay listas de espera en las enfermedades más graves. Pero sí que hay otras enfermedades importantes que tardan demasiado tiempo.

Ahora puedo anunciar que en los próximos meses se pondrá en marcha el distrito único de todas las listas de espera de la Comunitat Valenciana. Esto significa que ahora las listas de espera están por departamentos, y que se cambiarán a un distrito único en toda la Comunitat. Si hay un lugar donde se puede operar más rápidamente, que el paciente se desplace en un momento determinado a otro hospital para operarse.

Para mí, la eficiencia en toda la gestión publica es una obsesión. La manera de mantener el estado de bienestar y mejorarlo, tiene que pasar por una mejor eficiencia. Necesitamos más recursos, pero también ser cada vez más eficientes.

En sanidad sobre todo, hay cada vez medicamentos mejores que cuestan más dinero; más tecnología más cara… a medida que avanza la esperanza de vida, también avanzan las prestaciones necesarias. Esto hace que tengamos que ser conscientes: para mantener un estado del bienestar potente, donde toda la ciudadanía tenga libre acceso a la sanidad, tenemos que ser profundamente eficientes. Los gastos van aumentando, solo en estos cuatro años, nosotros hemos aumentado 1000 millones de euros en inversión en sanidad cada año.

También tenemos que ser conscientes que, al final, tenemos los recursos que tenemos.

Pedro Sánchez se ha comprometido a cambiar el modelo de financiación en en su legislatura, un problema fundamental para los valencianos. El 9 de Octubre, Pablo Casado dijo lo mismo.

Es una buena noticia, creo. Tanto el actual presidente del gobierno, como el líder de la oposición dicen públicamente que pondrán remedio al hecho que la Comunitat Valenciana es la peor financiada del país.

Tenemos que decir que en estos cuatro años hemos ido poniendo remedio. Desde el primer día explicitamos el problema: que había un agujero en nuestro presupuesto de al menos 1,325 millones de euros y lo situamos en el presupuesto.

Lo que no queríamos era que hasta que no se acabara de cerrar el nuevo sistema, los valencianos continuaran teniendo peores servicios públicos. Ahora ya se ha producido una convergencia en la media española en cuanto al gasto. Lo que no se ha producido es respecto a los recursos, y es donde está el problema. Es evidente que España necesita una solución que garantice la singularidad de los territorios y la igualdad de los españoles vivan donde vivan.

Para nosotros, este es la hoja de ruta por donde queremos avanzar. Creo que en la próxima legislatura, una de las primeras prioridades que tiene que tener el gobierno que venga, será la financiación autonómica, Pedro Sánchez lo dijo con toda claridad.

¿Espera que sea el cambio real del modelo de financiación?

Por supuesto. España no puede continuar así. Primero, porque hay un problema no solo en la Comunitat Valenciana, sino general. Los expertos dicen que el conjunto del sistema autonómico tiene un déficit estructural de 17 mil millones de euros anuales. Para nosotros todavía es más, estamos en la peor situación. Por lo tanto tenemos que dar respuesta: no estamos hablando de una cuestión identitaria, ni de tener más competencias… sino de aquello que afecta más directamente a los ciudadanos. De los cuatro pilares del bienestar, tres se gestionan por las comunidades autónomas: educación, sanidad y protección social y dependencia.

Solo hay otro, las pensiones, que gestiona el estado. Es necesario que los tres pilares estén bien financiados para que las comunidades podamos desarrollar adecuadamente la prestación de estos servicios fundamentales.

A pesar de no tener estos recursos, el Botànic año tras año ha apostado más por la inversión en educación y al acabar con la lacra del PP: los barracones. Con el Plan Edificant, ¿Cómo es la educación del futuro del Botànic? ¿Veremos el final de los barracones a la Comunitat?

Sí, por supuesto. Siempre hay momentos determinados en los que habrá que hacer alguna actuación… pero esta legislatura será la del Edificant, que le dará solución a todo el problema de la edificación educativa. Estamos actuando casi en el 60% de todos los colegios e institutos de la Comunitat Valenciana. Unas son reparaciones profundas y otras nuevas construcciones. Estamos hablando de unos 700 centros, que significa una inversión enorme, mil millones de euros. Es la mayor inversión en edificación educativa que se ha producido nunca en la Generalitat.

Por otro lado, no pensamos solo en los edificios, porque la escuela también es la comunidad educativa… esto es lo que más nos importa. Hemos aumentado en casi 8,000 nuevos profesores y profesoras. En este tiempo, esperamos que cuando acabe la legislatura, todas las niñas y niños de 2 años tengan una plaza gratuita.

Dar igualdad de oportunidades es una tarea fundamental. Pensar en que lo vamos a conseguir en los años próximos es lo que nos inspira.

¿Cómo es posible que, teniendo menos recursos, se aproveche tanto el dinero del Botànic para educación, sanidad, medidas de dependencia…? ¿Hay algún secreto?

Yo creo que la Comunitat Valenciana inspire confianza es positivo. Finalmente hemos tenido más recursos porque ha funcionado mejor la actividad económica, también es gracias al escenario de estabilidad, diálogo social y honradez, etc. todo ha hecho que la economía vaya mejor y hemos tenido más recursos.

Por otro lado, se ha actuado con la máxima eficiencia, y las partidas reivindicativas se han puesto a funcionar. Cada año hemos puesto 1,325 millones. También es cierto que el Estado, consciente de la realidad, no nos ha perseguido.

Usted ha sido periodista, ha pasado por radio, por la prensa… ¿Qué recuerdo tiene de esta época y en qué medida lo Ximo periodista le aporta a Ximo presidente?

Periodista no se deja de ser nunca. Yo ya hace muchos años que estoy fuera del periodismo, pero siempre me he considerado periodista y para mí es una manera de entender el mundo. Yo he sido vocacionalmente periodista, y por razones de historias del momento como la transición, el autogobierno… tomé la opción de la política. Pero fue siempre como una cosa transitoria. Nunca pensé que iría a dedicarme tantos años a la política.

En el momento de la transición, es verdad que las líneas entre periodismo y política estaban más desdibujadas, porque se estaba planteando la consideración del autogobierno, las libertades, la democracia… todo esto era asunto de todos aquellos que estimaban la democracia y el autogobierno. Por lo tanto, en un momento determinado caí a este lado, pero mi voluntad era caer al otro.

El periodismo es una pasión, va mucho más allá de una circunstancia profesional.

Ayer fue un día histórico, se exhumó al dictador Franco. Precisamente la Comunitat Valenciana ha sido líder en exhumaciones, en la apuesta por la memoria histórica. ¿Qué balance haces de esta gestión en los últimos 4 años del Botànic y de esta segunda parte que ahora empezáis?

El periodo anterior aprobamos la ley de la memoria democrática de la Comunitat Valenciana, que quería desarrollar la ley de memoria histórica estatal. Ha ido mucho más allá en la financiación de distintas acciones reparadoras que se quieren hacer.

Hay una cuestión muy evidente: hasta que no se repare la memoria olvidada de tantas personas que fueron asesinadas, o absolutamente arruinadas de toda posibilidad de futuro… hasta que no se repare todo ese gran dolor en las familias, la verdad es que no habrá una verdadera justicia. Lo que pasó ayer es un hecho de justicia democrática. No era tolerable que por un día más, un dictador continuara siendo un lugar de peregrinación y de adoración cívica.

‘Creo que hay muchas personas emocionadas pensando, como es mi caso, en mis abuelos… personas que en un momento determinado sufrieron represión porque un personaje dio un golpe de estado.’

Esto ha sido producto también de lo que fue la transición, que yo valoro mucho pero que fueron unas condiciones muy complicadas. En ningún país de Europa se estaba entendiendo que todavía estuviera en un lugar de privilegio el dictador que produjo tanto de daño a tantas personas.

Por lo tanto, creo que hay muchas personas emocionadas pensando, como es mi caso, en mis abuelos… personas que en un momento determinado sufrieron represión porque un personaje dio un golpe de estado y que durante 40 años ejerció el poder desde el autoritarismo y el totalitarismo.

Es una cosa que tenemos que superar, se ha ido superando a través de estos 40 años de constitución, pero ahora es momento de acabar de cerrar heridas. Solo se pueden cerrar desde el respeto, el reconocimiento y la memoria.

Ayer anunciaba en les Corts que la Generalitat tendrá presupuestos para 2020. ¿Qué me puede avanzar, cuáles serán las líneas de estos presupuestos del Botànic del año que viene?

En principio, el hecho importante es que nosotros apostamos por la estabilidad. Por eso hay presupuestos. Podríamos hacer como la Comunidad de Madrid que ha decidido que hasta que no haya gobierno de España y presupuestos generales, no harán presupuestos. Nosotros asumimos nuestra responsabilidad, vamos a hacerlos. Unos presupuestos con voluntad de estabilidad en tiempo de incertidumbre, para generar ocupación, y un escenario favorable a la inversión.

En segundo lugar, unos presupuestos que consolidarán el estado del bienestar. Continuarán profundizando en la mejora de la prestación de los servicios públicos fundamentales y superando las situaciones de exclusión que hay en nuestra sociedad, atendiendo a las personas que tienen más dificultades.

En tercer lugar, una defensa al autogobierno. No queremos centralización, sino continuar impulsando un proyecto propio… que quiere estar compartido con el resto de España, pero propio.

Después del exitoso servicio nocturno de Metrovalencia, y la próxima línea 10 de metro, ¿me puede avanzar si el metro llegará a otras localidades valencianas de la zona de l’Horta?

Nuestra perspectiva es que, efectivamente, la red tiene que ir aumentando. Ahora bien, lo que tenemos que hacer es acabar aquello que nos hemos comprometido. En esta legislatura, está claro que Nazaret estará ya cosido con la ciudad a través del metro. En los meses próximos haremos un planteamiento general para ver cómo somos capaces de aumentar la capacidad de invertir. En esto queremos continuar, avanzando también en la colaboración publico-privada, para ir más deprisa a la hora de cubrir las necesidades de la población.

¿Cómo afronta el Consell el problema del despoblamiento, que sufren más las comunidades de interior? ¿Cuáles son los grandes retos?

En primer lugar, hemos puesto en la agenda esta cuestión. Hemos generado la agenda valenciana anti-despoblamiento, que pretende buscar todas las sinergias posibles para parar un proceso que no tiene que ser irreversible, pero es muy complejo. La decisión de vivir en un lugar u otro no está motivada solo por razones económicas, que lo está, sino también culturales. Hay una atracción enorme hacia las ciudades en todo el mundo.

Nosotros vivimos una dicotomía muy grande: en 20 km de costa vive el 80% de la población. Entonces, tenemos que buscar una reforma, no imponiendo en nadie donde tiene que vivir, pero sí dando posibilidades de vivir, a aquellas personas que quieran, en el mundo rural. Además, intentar dinamizarlo y dar todas las oportunidades.

‘Tenemos que buscar maneras que los ciudadanos puedan vivir con dignidad en el mundo rural, eso significa ocupación, significa trabajo’

En primer lugar, tenemos que hacer que la prestación pública de servicios tenga las mismas garantías. Que no se cierren los colegios, por ejemplo. Que se avance en todo lo que es la proximidad a los servicios de sanidad. Por ejemplo, estamos poniendo cajeros automáticos para que las personas mayores puedan tener acceso al dinero, que de otra manera tendrían que desplazarse… hay una serie de medidas relacionadas con los servicios.

Pero después hay otra, todo lo que es la ocupación. Buscar maneras que los ciudadanos puedan vivir con dignidad en el mundo rural, eso significa ocupación, significa trabajo. Hay que buscar fórmulas diversas para garantizar que estas iniciativas que existen se apoyan, y las que ya están presentes, tengan todo el apoyo.

En tercer lugar, también es una mirada más hacia el futuro, de cierta reconversión. Garantizar la sostenibilidad dando más fortaleza a la aportación ecológica que hacen las comarcas de interior y que tienen que tener alguna compensación.

El 10 de noviembre nos toca votar. ¿Qué visión tiene de lo que pasará el 11 de noviembre? ¿Cómo está el panorama?

En principio lo más importante es el 10, que los ciudadanos y ciudadanas votan con libertad. A mí me gustaría que hubiera, obviamente, un gobierno cómplice con la Comunitat Valenciana, que nos entendiera. Por lo tanto, que pudiéramos desarrollar todos los proyectos comunes.

Si se hubiera aprobado el presupuesto que llevó Pedro Sánchez al Congreso a principios de año, no habría elecciones y los valencianos tendríamos el mejor presupuesto de la historia. Hubieran sido mucho dinero para la economía valenciana, y tendríamos recursos para la dependencia, para actividades culturales… que ahora no tenemos por la extraña alianza entre los independentistas catalanes, el PP y Ciudadanos. Y esto resultó absolutamente negativo para los valencianos.

¿Qué pasará el 10? Creo que los valencianos tienen que tomar nota de qué pasó, y espero que finalmente opten por una solución positiva. En cualquier caso, los ciudadanos tienen la palabra y espero que, a partir del 10, se les haga caso y que el día 11 se empiecen las conversaciones porque antes de final de año haya un gobierno.

‘Para mí mi reto político es la Comunitat Valenciana y el mayor honor para una persona que entró en política por el autogobierno, precisamente es ser presidente del autogobierno,’

Para acabar, ¿dónde se ve de aquí a 4 años, o 10 años?

No hay que hacer cálculos tan a largo plazo… yo no sé dónde voy a estar. Por ahora, estos cuatro años estaré defendiendo los intereses de los valencianos y valencianas; y después, esté donde esté, también. En cualquier caso, para mí mi reto político es la Comunitat Valenciana y el mayor honor para una persona que entró en política por el autogobierno, precisamente es ser presidente del autogobierno. Yo cuando entro cada día aquí al Palau de la Generalitat, doy las gracias a los valencianos por haberme dado la oportunidad de defender aquello que creo que es la Comunitat Valenciana.

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