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“Se está haciendo un grandísimo esfuerzo en los hospitales para aprovechar al máximo los recursos”

Hablamos con Enrique Salmerón-González, premio Sanitas al joven especialista con mejor trayectoria científica de toda España

“Se está haciendo un grandísimo esfuerzo en los hospitales para aprovechar al máximo los recursos”
26/11/2020 -

Enrique Salmerón-González ha recibido, recientemente, el Premio Sanitas al joven especialista con mejor trayectoria científica de toda España: “es un reconocimiento a muchas horas de trabajo, pero también a todo el colectivo de médicos jóvenes y a la cultura del esfuerzo que representamos”.

Nacido en Albacete, actualmente está centrado en desarrollar desde cero una Unidad de Cirugía Plástica en el hospital Doctor Peset Aleixandre de Valencia, pero, además, “nos encargamos de parte de la fase quirúrgica de la transición de las personas trans”.

Consciente de la situación actual que se está viviendo en los hospitales, no duda en reivindicar mayores recursos para la sanidad pública. Con él, hacemos un balance de su trayectoria, pero también de cómo está afectando la pandemia.

¿Qué supone recibir el Premio Sanitas al joven especialista con mejor trayectoria científica de toda España?

Evidentemente, es un absoluto honor y una suerte. Aunque era consciente de que tenía un currículum muy bueno, aún me cuesta creer haber conseguido este reconocimiento. Aun así, pienso que hay que interpretar con cautela eso de “especialista con mejor trayectoria científica de España” porque es muy altisonante, pero realmente, debe ser muy complicado medir y baremar de forma objetiva la trayectoria de todos los candidatos que se presentan, entre los que están los médicos más brillantes de todas las especialidades y hospitales de una promoción. Yo creo que este premio es un reconocimiento a muchas horas de trabajo, y aunque se plasme en el rostro de la persona que lo recibe, realmente es un reconocimiento a todo el colectivo de los médicos jóvenes, y a la cultura del esfuerzo que representamos.

Cuéntanos cuál ha sido tu trayectoria hasta llegar a conseguir este reconocimiento.

Pues yo soy de Albacete, y tuve la suerte de estudiar en un buen instituto, el Ramón y Cajal y en la Facultad de Medicina de Albacete también, donde creo que recibí una muy buena formación médica y científica. Después saqué un buen número en el examen MIR y empecé la especialidad en el Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital La Fe, que es donde he desarrollado buena parte de mi actividad científica. Al trabajar en un servicio de cirugía reconstructiva tan potente y en un hospital que es de referencia para todo tipo de patología compleja, me encontré con muchos campos de investigación muy interesantes y específicos. Los compañeros y jefes de sección y servicio, aparte de ser grandes docentes y haberse convertido en buenos amigos, siempre me facilitaron la labor, y me dieron libertad para investigar. Y también tuve facilidades adicionales a través de la colaboración con científicos del Instituto de Investigación Sanitaria de La Fe y especialmente del equipo de la Dra. Isabel Guillén Salazar de la Universidad de Valencia, que me ayudó enormemente con la ejecución de mi tesis. Pero sobre todo, tuve la suerte de topar con el doctor Alberto Pérez García, que además de ser un cirujano y una persona ejemplar, fue mi guía en mis primeros pasos en el ámbito de la investigación, y mi ejemplo a seguir en el ámbito quirúrgico, hasta el día de hoy.

Cuando ya había publicado varios trabajos, me empecé a plantear la posibilidad de presentar nuevos proyectos a los premios y concursos de investigación que convocan distintas entidades científicas. Y sorprendentemente, empezaron a llegar reconocimientos de las Reales Academias de Medicina y Cirugía de Islas Baleares, Valladolid, Cataluña, Cádiz, el Instituto Médico Valenciano, congresos de cirugía… Y pienso que a parte de por cantidad de publicaciones, fueron esos méritos adicionales los que hicieron que me concedieran el primer premio de mi promoción de especialistas en La Fe, y después, el Premio Sanitas 2020.

Actualmente, ¿dónde estás desarrollando tu trabajo?

Estoy trabajando en el Hospital Doctor Peset Aleixandre de Valencia, en un proyecto apasionante que se me ha planteado, que consiste en desarrollar desde cero una Unidad de Cirugía Plástica en el hospital. Desde la Dirección se ha querido potenciar la prestación de servicios de cirugía reconstructiva en nuestro Hospital, y debido a que disponemos de servicios quirúrgicos que abordan las patologías más complejas, la colaboración con todos ellos supone una constante en mi día a día. Además, debido a que la Unidad de Identidad de Género de referencia en la provincia se encuentra en el Hospital Dr. Peset, también nos encargamos de parte de la fase quirúrgica de la transición de las personas trans. Y por otra parte, compagino la parte reconstructiva de la especialidad, con la práctica de cirugía y medicina estética en el ámbito privado.

En un momento de crisis sanitaria como la que estamos viviendo, ¿en qué ha cambiado la forma de prestar asistencia sanitaria?

Aunque el cambio se ha visto reflejado en muchos sentidos, creo que lo peor que ha traído a los hospitales la situación actual, es la falta de acompañamiento que sufren muchos pacientes. No me puedo imaginar la sensación de miedo y desesperación que debe dar encontrarse con un cuadro severo de COVID-19 sin tener a tus seres queridos cerca, o tener a un familiar en esa situación y no poder acompañarle. Porque por mucho que el personal sanitario trate a estos pacientes con el máximo cariño y mimo posible, y se facilite la comunicación con el exterior, no hay mejor remedio para la soledad que tener un familiar o un amigo al lado.

¿Cómo ves la situación actual de los hospitales públicos valencianos?

No tengo conocimiento de la situación actual de todos los hospitales de Valencia, por lo que mi opinión parte de un conocimiento limitado y subjetivo. Pero por lo que he visto en mi hospital y mi entorno, tengo la impresión de que se está haciendo un grandísimo esfuerzo por aprovechar al máximo los recursos de los que se disponen, para intentar mantener todos los servicios que se ofrecen a los pacientes, además de cubrir el esfuerzo extra que requiere la situación causada por la pandemia. En el hospital Dr. Peset, por ejemplo, en esta segunda ola se ha mantenido la actividad quirúrgica urgente y sin ingreso, para intentar evitar que el retraso en el tratamiento de lesiones traumáticas o tumores aumente la cantidad de secuelas y muertes ocasionadas de forma colateral por la pandemia; pero esto se obtiene a costa de un sobresfuerzo para gran parte del personal.

¿Hace falta una mayor colaboración público-privada o es necesario invertir más recursos en lo público?

Por justicia, como sociedad, creo que la sanidad pública debería centrar la mayor parte de los recursos. No obstante, para lograr optimizar su funcionamiento, se debería realizar un uso más responsable por parte de la población, y establecer medidas en ese sentido. Además, hay ciertos aspectos del funcionamiento de la sanidad privada, que serían muy positivos en el caso de ser aplicados en la sanidad pública, como la posibilidad de que se puedan definir perfiles de contratación. Es decir, si un hospital necesita un cirujano para hacer trasplantes de hígado, la administración debe disponer de medios para contratar a un cirujano que esté formado para hacer trasplantes de hígado, y no depender meramente de una bolsa que organiza a los facultativos como si todos los miembros de una especialidad tuvieran las mismas competencias y campos de subespecialización.

¿Es crítica la situación actual del personal sanitario a causa del sobresfuerzo?

Creo que sí no lo es actualmente, lo será pronto, porque esta situación de sobresfuerzo sostenido en el tiempo, puede terminar de mermar la energía de unos trabajadores que partían de una situación de base de cierto descontento por sus condiciones laborales.

¿Qué mejoras hacen falta?

Desde un punto de vista teórico es fácil plantearlo. Lo que hace falta es más personal, recursos e instalaciones que permitan asumir un mayor volumen de pacientes en condiciones adecuadas. Pero al no disponer de margen de tiempo para ello, ni por lo que parece, de recursos económicos suficientes, supongo que se intentará optimizar los medios de los que ya se disponen. Francamente, me parece muy complicada la situación para los encargados de gestionar esta crisis desde los ámbitos de gobierno de hospitales e instituciones públicas. Solo espero que sean capaces de estar a la altura de las circunstancias, pues de ello dependerá la salud de muchas personas. Estos gestores tienen a su cargo una gran cantidad de profesionales muy cualificados y con grandes vocaciones; pero el personal merece también ser cuidado y reconocido (y no sólo en estos momentos puntuales).

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