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Carlos Galiana: "la meditadora no se quemó, se incineró"

Entrevistamos a Carlos Galiana, actual regidor de Cultura Festiva en el Ayuntamiento de València, sobre la cultura festiva en tiempos de coronavirus en la ciudad

Carlos Galiana: "la meditadora no se quemó, se incineró"
10/07/2020 -

Con menos de seis meses al frente de la concejalía de Cultura Festiva del Ayuntamiento de València, Carlos Galiana, ya ha tenido que vivir un aplazamiento de la festividad de las Fallas en la ciudad, y es que las anteriores veces que se suspendieron las fallas fueron en 1886, por impuestos y las otras dos veces fueron motivadas por las guerras.

Galiana dice enfrentarse a un reto más emocional que material y de trabajo, puesto que la pandemia de la COVID-19 ha obligado a suspender, aplazar o transformar la cultura festiva de la ciudad. Sin embargo, el actual regidor de Cultura Festiva, Galiana, ha afirmado que va a mover el mundo de la cultura festiva “sea como sea”.

Fallero, actor y político comprometido con la ciudad, Galiana habla con València Extra sobre la cultura festiva actual y futura de la capital valenciana y sus retos al frente de la concejalía que le dejó Pere Fuset.

-¿Qué balance haces de la cultura festiva durante el confinamiento?

Es complicado hacer un balance porque hemos estado encerrados y han quedado canceladas y suspendidas todas las fiestas de la ciudad pero sí que es cierto que por otro lado, la gente se ha comportado muy bien, por ejemplo con las fallas demostramos que en 24 horas teníamos capacidad de juntarnos y llegar a acuerdos a pesar de que es un mundo muy diverso y muy complicado. Sin embargo, el 90% de los presidentes votaron y el 99% apoyó a la decisión de suspender las fallas hasta 2021. A pesar de que no se han podido hacer actos como la Semana Santa, Corpus, etc., todos se han comportado de manera muy responsable, la verdad que estoy muy orgulloso del mundo fallero y del mundo festivo en general, por eso, porque a pesar del confinamiento y todo, se han unido para hacer cosas y a parte, los hemos visto muy activos en las redes sociales, que también es importante, puesto que no cerraron la ventana y ya los veríamos el año que viene. Se han mostrado activos en todos los niveles
-¿Cuál ha sido el reto más grande al frente de la concejalía de Cultura Festiva?

El reto más grande fue cuando me llamaron un día 10 de marzo y me dicen que las Fallas se han suspendido y entre el camino de la Generalitat y el Ayuntamiento pensaba: ¿y ahora como comunico yo esto? ¿Cómo le digo a la gente que ya tiene las fallas en la calle que esto se ha acabado? Y además, todo esto sin el estado alarma decretado, puesto que se aprobó cuatro días después, el 14 de marzo, es decir, que no nos podíamos acoger a ninguna comunicación por escrito del Gobierno ni nada. Sin embargo, el día siguiente también fue el mejor momento, puesto que vi a unas treinta personas reunidas que aclararon enseguida una fecha. Por otra parte, el reto más grande también era mantener la esperanza y la ilusión que aquello no acababa, que volveremos y que no pasaba nada para suspenderlo un año. Pero por ejemplo, la Semana Santa hace dos años que no sale a la calle, puesto que el año pasado llovió y este año por el coronavirus. Claro, los ánimos de la gente eran muy altos y el Ayuntamiento pone mucho dinero para celebrar estas fiestas pero los falleros pagan la fiesta, los de Semana Santa pagan durante todo el año, y claro, tú imagínate pagar durante dos años sin tener el día grande de la fiesta. San Vicente, lo mismo, todo un año los niños ensayando para que finalmente no puedan salir a hacer los milagros. El reto fue, y es, mantener viva esa llama y que la gente no se hunda, por eso yo mismo he estado escribiendo cartas de ánimos para todo el mundo, para que no pierdan los ánimos y la ilusión por la fiesta.

“El reto fue, y es, mantener viva esa llama y que la gente no se hunda”

-¿Fue una decisión premeditada o antes de tiempo el hecho de anunciar unas Fallas 2020 para julio?

Las cosas se toman en ese momento, pero yo, evidentemente, ahora como lo veo con más información está claro, pero en aquel momento, la gente, las federaciones, agrupaciones, el mismo gremio, la Junta Central Fallera, etc., necesitaban una fecha porque si esto hubiera pasado el 16 de marzo, teniendo ya el decreto de estado de alarma, lo hubieramos visto mejor. En aquel momento no teníamos nada a que acogernos más que a las consideraciones y directrices de la Consellería de Sanidad, la cual nos dijo que habia hablado con el resto de consellerías de las comunidades autónomas, con el equipo de gobierno, etc., y dijeron que las Fallas 2020 se tenain que aplazar. De este modo, cuando anunciamos unas posibles fallas para julio pensábamos que esto no iba a durar tanto de tiempo, nos estaban diciendo cada día que esto «solo era una gripe». También es verdad que el mundo fallero necesitaba salir de esa reunión con las cosas claras, con una fecha y un apoyo económico, porque el gasto económico era muy grande, y se consiguieron las dos cosas porque todo el mundo se unió en ese momento, incluso el alcalde, quien comprendió desde el minuto uno que el tejido asociativo se unió y dijo que quería aquello. Evidentemente, después de un tiempo, no hubieramos dicho esto y hubieramos estado en casa confinados y nadie estaría pensando con las fallas, pero creo que ahora, lo vemos todo, y no hemos llegado a la normalidad, por lo tanto, veo que no sería posible hacer unas fallas en julio con las medidas que tenemos, puesto que no paramos de oir que hay un rebrote en el matadero de Rafelbunyol, ahora uno en Lleida, etc. Al final dices, mejor para y ya está.

-Actualmente, la mayoría de monumentos falleros de 2020 se encuentran en Fira València, pero se dijo que algunos de ellos se quemarían sin un anuncio previo y otros se plantarían a 2021. De este modo, ¿cuál es la propuesta de la concejalía de Cultura Festiva?

En general los falleros lo que han hecho es decidir plantar el monumento de 2020 para el 2021, excepto en algunas comisiones, pero esto suponía un año en blanco para los artistas falleros, que además, es la pieza fundamental de la fiesta, puesto que si no hay falla, seríamos otra cosa. Entonces, nosotros teníamos que proteger al gremio de artistas falleros de alguna manera, por lo tanto lo que hemos hecho es un plan con el cual las comisiones plantarán las fallas de 2020 en 2021 y ya han empezado a contratar las de 2022, por lo tanto, tendremos unos monumentos el doble de grandes, puesto que hemos posado un 150% más de presupuesto para las fallas de 2022, pero plantarán las mismas fallas el próximo año. Respecto a las fallas municipales, con la falla infantil estamos trabajando con los artistas porque está completa y no se quemó nada, y respecto a la falla grande que se quemó una parte, porque era imposible desmontarla, hemos hablado con los artistas para hacer un acontecimiento cuando consideramos oportuno, entre todos, para pegarle fuego a la cabeza de la meditadora. Será un acontecimiento, o bien relacionado con las fallas de manera especial o en alguna ocasión, como por ejemplo, imagina que encontramos la vacuna, pues mañana mismo salimos, le pegamos fuego, echamos una mascletà y hacemos un acto para celebrarlo. En esta línea estamos trabajando.

“Hemos hablado con los artistas para hacer un acontecimiento cuando consideramos oportuno, entre todos, para pegarle fuego a la cabeza de la meditadora”

-¿En el supuesto de que se pueda quemar la cabeza de la meditadora, podría ser un acto con público, o será solo retransmitido por streaming?

Si se hace un acto donde podamos quemar la cabeza de la meditadora, este será con público, no sé si multitudinario, pero se pondrían medidas, evidentemente, de seguridad, de aforo de la plaza, con controles, etc. La idea no es quemarla mañana ni precipitadamente. A mí no me gusta decir que la meditadora se quemó, sino que se incineró, porque fue más esto que una cremà como tal la conocemos y la tenemos los falleros en la mente.

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-¿Crees que lo que hemos pasado y todavía estamos viviendo marcará un antes y un después en la hora de organizar fiestas, actos multitudinarios y en la vida cultural de la ciudad?

Sinceramente, no lo sé. Hace dos meses pensaba que si, pero no solo respecto a las fiestas, sino respecto a toda la sociedad. Ahora, sales a la calle, y ya no lo tengo tan claro porque, no sé, no es cuestión de falleros o festeros, si no ya es un tema más de la sociedad en general. Durante el confinamiento la ciudad de València estaba completamente limpia porque no había nadie por la calle, y ahora cuando volvemos a esta nueva normalidad que se pare tanto a la vieja normalidad, en cuanto a mí me gustaría que se pareciera a la vieja normalidad respecto a los abrazos, besos, afecto, darnos la mano, etc. Pues esto, ahora no lo tengo tan claro, creo que nos lo tendríamos que replantear todo respecto a las fiestas, como por ejemplo con las cuestiones de funcionamiento, puesto que nosotros antes no estábamos acostumbrados a hacer videoconferencias, y ahora hemos tenido que hacer dos plenos y dos asambleas de constitución y disolución por videoconferencia, y esto ni siquiera está contemplado en el reglamento. Ahora también, el mundo fallero se ha dado cuenta de que este congreso es importante hacerlo también por videoconferencia, y este, servirá para repensarse cosas de la fiesta.

-Durante el confinamiento hemos visto como las nuevas tecnologías están aquí para quedarse. ¿Crees que la cultura ya está ligada o actualizada respecto a las nuevas tecnologías?

Creo que no del todo, pero creo que tenemos una cultura mediterránea que necesita el contacto y de los afectos, por lo tanto es complicado. ¿Podemos hacer unas fallas virtuales? Sí. ¿Pero qué sentido tiene? Para mí, ninguno, y ya no como regidor, sino como fallero. Ver una Cremà en streaming no transmite lo mismo que una como la que estamos acostumbrados. Yo que vengo de la cultura, como actor, al final la cultura existe también gracias al contacto físico, por lo tanto adaptar la cultura a las nuevas tecnologías es complicado. No es el mismo ver un cuadro por el móvil que en el museo. ¿Qué está bien para difundir? Claro, del mismo modo que ha estado bien para aprovechar el momento en el cual hemos estado encerrados en casa como se ha hecho con los teatros durante el confinamiento. Está bien adaptar la cultura y las fiestas en las nuevas tecnologías pero tenemos que saber que su futuro no depende de estas, y yo aquí tengo mis dudas.

-Sin embargo, gracias a las nuevas tecnologías, la cultura se ha acercado en nuestras casas durante el confinamiento. Por eso, sin estas herramientas, durante el confinamiento la cultura no hubiera estado presente, ¿no?

Exactamente, pero al fin y al cabo, la cultura siempre que ha habido una crisis o una guerra al final desaparece en ese momento, pero al final vuelve a salir o incluso busca otros caminos.

-¿Qué será del Bonica Fest 2020 que estaba previsto para septiembre?

Estamos todavía valorándolo, puesto que efectivamente si continuamos con la nueva normalidad, que si no me equivoco, se alarga hasta el 15 de septiembre, nosotros teníamos previsto celebrarlo a finales de mes. Sin embargo, tenemos que mirar que si el aforo sigue siendo del 75%, no sabemos si vadlrá la pena el hecho de organizar todas las cosas que organizábamos en las calles de València. Que salgan 60.000 personas en la calle y en concreto al Bonica Fest, hoy en día es incontrolable, por lo tanto vamos a ver como evoluciona todo. Paralelamente, ya hemos empezado a mirar cosas y trabajar en este tema, puesto que si no no llegamos a tiempo en tema de plazos, resoluciones, contratos, etc. Sin embargo, cuando llegue septiembre ya veremos si lo hacemos o no.

-¿Cómo ves la cultura festiva de lo que queda de año en la ciudad de València?

Yo espero que salga adelante con todas las medidas de seguridad que se puedan aplicar. Yo creo que se tienen que hacer cosas, pero por ejemplo, en el calendario fallero no habrá una “telefonada”, porque la Fallera Mayor continúa en el cargo, y tampoco habrá nombramiento, pero creo que nos tendremos que inventar un acto porque el mundo fallero no puede esperar al 1 de marzo para la Crida. Todas las cosas que estamos planificando las estamos planificando con tres versiones: versión A con el 75% del aforo, en un lugar, con medidas de seguridad, etc; y versión B, sin restricciones y que hemos pasado la pandemia, y versión C, que no lo podemos hacer y/o por videoconferencia. Por ejemplo, con el concurso de playbacks de Junta Central Fallera, pues podemos ir a la sala solo el 75%, podemos ir el 100% si va todo bien, o podemos hacerlo cada cual desde su casa. Sin embargo, buscaremos la manera para seguir haciendo cosas.

“En el calendario fallero no habrá una “telefonada”, porque la Fallera Mayor continúa en el cargo, y tampoco habrá nombramiento, pero creo que nos tendremos que inventar un acto”

-¿Cuáles son los retos al frente de Cultura Festiva que tiene Carlos Galiana?

El reto es más emocional que material y de trabajo, es decir, quiero levantar los ánimos y transmitir la realidad que hemos pasado un momento complicado pero que la vida continúa y tenemos que seguir. Que nadie se hunda, que la gente no abandone ni se borre de sus comisiones, cofradías, etc. Les quiero dar la esperanza que a pesar de que lo hemos pasado mal, vamos a seguir haciendo actividades, concursos, exposiciones, vamos a menear el mundo de la cultura festiva sea como sea porque mueve una parte económica muy importante de la ciudad, desde indumentarias, orfebres, floristas, y todo lo que va alrededor de la fiesta necesita actos e incluso los medios de comunicación, puesto que si no tienen actos no puedes comunicar que estamos en casa.

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