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La actividad bancaria con "los pies en tierra"

La única caja de ahorros de la península, Caixa Ontinyent, destina 1,8 millones de euros a obra social

La actividad bancaria con "los pies en tierra"
25/03/2019 -

Era 2011. Tras años de ‘boom’ del ladrillo y bancos y cajas de ahorro con la oferta de préstamos por bandera, miles de personas perdían sus casas -y siguen- y el sistema financiero español sufría una gran remodelación. Todas las cajas de ahorros y sus fines sociales desaparecían y se fusionaban, lo que dio lugar a grandes bancos que también protagonizarían polémicas, como Bankia.

Resultado de ello, sólo dos cajas sobrevivieron: Caixa Polença, en Baleares, y Caixa Ontinyent. Cuando el resto prometían créditos y condiciones supuestamente increíbles, estas entidades decidieron no seguir la corriente y resultar en una economía sana.

La caja valenciana es la única superviviente de ese antiguo modelo en toda la península y, con ella, también sigue el modelo de “Obra Social”: una suerte de ‘pago’ de la empresa a la sociedad de formas diversas; desde formación financiera hasta centros para la tercera edad. Sin embargo, han decidido llevarlo más allá de la ‘Obra Social’ y esta retribución a la sociedad está presente en todos los ámbitos, desde la concesión de cŕeditos y su repercusión en el medio ambiente hasta la educación financiera.

Vicent Ortiz se volvió la cara conocida de la entidad hace años, tras salir el caso de la entidad en Salvados. Es el Jefe de Secretaria y Obra Social de Caixa Ontinyent. “Con la pérdida de las cajas de ahorro perdimos 2.000 millones de euros anuales en obra social. En unos años sufriremos y nos daremos cuenta de lo que se ha perdido”, dice seguro.

La entidad de crédito de Ontinyent destina a su Obra Social el 25% de los negocios. Este año equivale a 1,8 millones de euros. Una cantidad que hablando de banca puede no parecer elevada, pero al concentrarse ” en un territorio muy pequeño y concreto se nota muchísimo”. Según los cálculos de la entidad, 250.000 personas se benefician directamente de esa “reversión” a la sociedad.

Ortiz señala que esta vocación de la entidad es “dinámica y diversa”. “Se basa en el principio de que en cada pueblo debe quedarse la parte proporcional de los beneficios que aporta”, detalla. Así, en Ontinyent y las comarcas colindantes hay 23 centros implantados, que van desde Centros de Día o Clubs de Jubilados, hasta lugares más específicos para personas afectadas por el Alzheimer o de diversidad funcional.

Durante los años del ‘boom’ inmobiliario se firmaron muchos créditos y concesiones. Después, en 2007, pasaron a firmarse muchos desahucios. “Supongo que es más fácil firmar desde un despacho a 500 Km y tirar a un señor que no paga… Pero aquí, que le ves la cara a las personas, si sabes que no tiene donde ir, ¿Cómo vas a tirarlo?”, reflexiona Ortiz. Esto es parte del reflejo que Caixa Ontinyent, de la misma manera que las pequeñas cajas rurales a lo largo de la geografía española y otras pequeñas cooperativas de crédito, consideran como “trabajo de proximidad“.

La ‘Responsabilidad Social’ señala el deber de una empresa de ‘retribuir’ a la sociedad unos beneficios a cambio de lo que esta le permite llevar a cabo y que, en definitiva, le permite enriquecerse. Sin embargo, es algo muchas veces utilizado de forma agresiva y como reclamo comercial, no con una intención sincera. Ortiz no cree que haya riesgo o duda sobre la intención de Caixa Ontinyent porque, entre otras cosas, “no tiene jefe“. “Lo que debería ser la Junta General de Accionistas o el Consejo de Administración lo ocupan personas que representan a la sociedad y se renuevan cada 3 años. Entran personas del territorio que nos aportan una visión actualizada de la realidad”, detalla.

Herencia de los problemas de la crisis y de unas “políticas comerciales muy agresivas” por parte de los bancos que buscan “usuarios de alta rentabilidad en lugares de alta rentabilidad”, la entidad lanzó el programa Finançat. Se trata de un programa con parte presencial, online, práctica y localizada en distintos pueblos para “mejorar el conocimiento financiero”. “Es un programa que beneficia a todos y, coherentes con nuestra Obra Social, es gratuito. La crisis ha destapado el bajo nivel de conocimientos financieros y buscamos solucionarlo”, señala.

Para Ortiz esta cercanía y la forma de gobierno de la entidad tiene un resultado claro: “Esto nos permite que la Caixa tenga los pies en tierra“.

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