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Amparo Sanjuán (Alfafar): “Cuando el barco se hunde, es cuando más tenemos que trabajar”

El Ayuntamiento de Alfafar ha impulsado programas de reparto de alimentos y de atención telefónica para cubrir las necesidades de sus mayores

Amparo Sanjuán (Alfafar): “Cuando el barco se hunde, es cuando más tenemos que trabajar”
23/04/2020 -

La pandemia del coronavirus ha originado una situación de emergencia en cada rincón del mundo y, pese a la distancia que supone el confinamiento, la ciudadanía se ha unido más que nunca para acabar con ella. Cada día, a las 20:00 horas, los balcones se llenan de aplausos de apoyo a las personas que están en primera línea de trabajo y a quienes más están sufriendo las consecuencias en un gesto que ya se ha convertido en un ritual alentador. “Es una situación agotadora porque tenemos mucho trabajo y necesidades que atender, pero cuando vemos que la gente agradece nuestro trabajo, te sientes muy bien”, confiesa Amparo Sanjuán, concejala de Mayores en el Ayuntamiento de Alfafar, que cada día atiende a centenares de vecinos y vecinas del municipio.

Dos de ellos son Luis y Amalia, un matrimonio de 77 y 75 años que reside en el barrio Orba de Alfafar. Hasta principios de marzo, cada tarde acudían a la Asociación Democrática de Jubilados y Pensionistas Sol Saliente a jugar al parchís o a las cartas, pero desde antes de que se decretase el Estado de Alarma dejaron de hacerlo. “Siempre lo hemos vivido con mucho miedo y dejamos de ir porque estábamos asustados, pero no esperábamos que fuese tan grave como ahora”, explica Amalia sobre el coronavirus.

Desde entonces, su rutina ha cambiado mucho, aunque en casa todo continúa similar. Luis escucha la radio y ve la televisión para informarse de la actualidad, como ha hecho toda su vida, y ella prefiere cocinar o ver programas de entretenimiento. Sin embargo, al ser parte del colectivo de riesgo de esta pandemia, evitan salir a la calle incluso para las actividades de primera necesidad, como la compra de alimentación y de medicamentos, y por supuesto han dejado de ver a sus familiares y amigos.

Ellos cuentan con la ayuda de sus hijas, Mari Carmen y Ana, que desde el ascensor les suben la compra o recogen sus bolsas de basura para llevarlas al contenedor, pero ante las restricciones de movimientos han preferido utilizar el servicio de compra y reparto del Ayuntamiento de Alfafar y el de ‘Medicamentos a casa’ del Colegio Oficial de Farmacéuticos, una gran ayuda para ellos: “Necesitaba unas medicinas y al llamar a la farmacia me explicaron cómo funcionaba este servicio. En pocas horas, me lo trajeron a casa los voluntarios del ayuntamiento y, además, se preocuparon por si necesitábamos hacer la compra. La verdad es que me siento muy agradecida porque tenemos claro que si salimos de casa, nos exponemos a contagiarnos”, explica Amalia.

La concejala Amparo Sanjuán es una de las personas que coordina y participa en estos repartos junto con el resto de miembros de la corporación, voluntarios y trabajadores y trabajadoras de Servicios Sociales, que unen sus fuerzas para superar los efectos de la pandemia: “La situación que estamos viviendo es muy difícil, no solo a nivel de salud, sino también a nivel social y económico. Por ejemplo, antes teníamos 342 familias beneficiarias del banco de alimentos pero hemos tenido que ampliarlo a 200 más porque mucha gente está sufriendo y necesita ayuda más que nunca”.

En este sentido, la titular de Mayores y Mercados asegura que “el teléfono no para de sonar”, con llamadas -3.500 en un mes- tanto de familias vulnerables como de personas mayores que piden este servicio o ayudas económicas. Esto ha conllevado, además, a impulsar el programa de acompañamiento telefónico ‘Bon dia’, que pretende que los ancianos y ancianas mayores de 65 años que vivan solas se sientan acompañadas cada día y puedan utilizar más servicios a su disposición.

En un mes, el servicio de atención a la ciudadanía de Alfafar ha recibido 3.500 llamadas

Para Sanjuán, estas llamadas que se hacen desde Servicios Sociales son fundamentales. “Lo que les decimos siempre es que se cuiden, que no salgan de casa porque nosotros nos encargamos de que no les falte de nada y que traten de entretenerse en casa. Por ejemplo, muchas veces nos dicen que están siguiendo las clases del taller de baile con los vídeos que les envían o que están haciendo las actividades de informática y que lo pasan bien. Y hay gente que se siente mal por pedirnos ayuda, pero insistimos en que lo importante es protegerles a ellos”.

Pese a que reconoce que esta situación de urgencia conlleva mucho estrés, Sanjuán se siente agradecida al ver las muestras de afecto de sus vecinos y vecinas: “Yo soy mucho de estar al pie del cañón y es muy reconfortante que nos llamen para decirnos que nos cuidemos o para contarnos lo que les ha pasado durante el día porque necesitan hablar. Hay críticas también, pero siempre tratamos de darles solución y eso también lo valoran. Cuando el barco se hunde, es cuando más hay que estar ahí para ellos”.

Eduard Grau, concejal de Hacienda, señala que este trabajo conjunto se ha conseguido gracias a la constitución de un comité de dirección que se encarga de diseñar las actuaciones mientras dure esta situación, aunque reivindica la importancia de una buena comunicación por parte de la administración central y más autonomía para los consistorios. “Creo que la gestión por parte de la Generalitat está siendo aceptable porque vemos cómo se reducen los casos, pero sí es cierto que echamos en falta más transparencia, sobre todo a nivel nacional”, insta, y añade que considera necesario “un consenso político de reconstrucción para todo lo que viene”.

Es reconfortante que nos llamen para decirnos que nos cuidemos– Amparo Sanjuán.

Asimismo, Grau destaca la unión de la ciudadanía en estos momentos, no solo saliendo al balcón cada día, sino por el respeto a las normas y las iniciativas solidarias que han surgido en Alfafar. “Es muy bonito, porque las administraciones hemos tenido que trabajar juntas y aquí los concejales y concejalas hemos reunido y distribuido materiales en las casas para que nadie se ponga en peligro y puedan hacer sus mascarillas y batas, por ejemplo”, cuenta.

Sanjuán y Grau coinciden en trasladar a su pueblo un mensaje de tranquilidad, pero también de responsabilidad. El concejal recuerda que están mejorando los casos, pero “seguimos en un estado de alarma y hay que seguir en casa cumpliendo las medidas de seguridad, porque hay gente asintomática y gente a la que no se le ha hecho el test y puede haber un nuevo brote”. Grau añade que “cuanto más se cumplan las normas, antes podremos salir de casa”, y ante la crisis económica que ya empieza a mostrar sus efectos, recuerda que el municipio salió adelante tras la de 2008 y, gracias a aquel momento tan difícil, “el equipo ha aprendido a reaccionar”.

Tras la crisis de 2008, hemos aprendido a reaccionar -Eduard Grau.

Por el momento, Amalia y Luis confiesan que siguen teniendo miedo y que se quedarán en casa el tiempo que haga falta. Echan de menos ver a sus amigos y amigas cada día y pasear por la plaza Poeta Miguel Hernández que siempre ha estado llena de gente. Pero la salud, recuerdan, es lo más importante.

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