Las partituras son violetas: la fuerza de las mujeres crece en la música

Cada vez hay más mujeres intérpretes en las bandas de música, directoras y compositoras desde su introducción en los 60

Las partituras son violetas: la fuerza de las mujeres crece en la música
29/03/2019 -

“Como pasa con la mayoría de músicos valencianos, nací en una familia de músicos y con tan solo 10 días ya acudí a mi primer ensayo en la banda”. Míriam Pascual ha crecido rodeada de la música, una insignia de la que la Comunidad Valenciana puede presumir especialmente porque su larga tradición va acompañada de calidad. Pero además, donde hay una realidad cada vez más evidente: las mujeres ganan protagonismo a grandes zancadas. Un paso adelante que no ha sido fácil pero que cada día es más optimista porque las músicas, y especialmente las compositoras y las directoras, han hecho de su trabajo un altavoz para demostrar que las personas van por delante de su género y ya no hay lugar para las desigualdades.

La primera vez que Míriam tuvo un referente en la música fue desde muy pequeña, cuando conoció a su profesora de solfeo y flauta travesera y directora de su banda, la Societat Musical La Tropical de Benigánim, Inma Mateu. “Recuerdo cuando empecé a dar flauta con ella. Sus clases eran espectaculares, pero comenzó a estudiar dirección y paró. Luego, como directora, tiene las cosas que hay que tener para dirigir: un conocimiento musical muy profundo, la capacidad para abordar una partitura con mucho respeto y una energía y vitalidad que transmite a la banda. Es muy luchadora y además, fue de las primeras en decir ‘yo voy a ser directora’”, cuenta.

La trompeta es uno de los instrumentos considerados “masculinos”.

Mateu ha llevado la batuta de diversas bandas y orquestas de la Comunidad Valenciana, así como de los conservatorios de Catarroja, Carcaixent y Elda y combina esta vertiente con la docente de flauta travesera y canto en diversos centros musicales. A día de hoy puede presumir de una amplia trayectoria profesional de 20 años, pero como indica su antigua alumna, sus principios no fueron fáciles. Es parte de las primeras generaciones de intérpretes femeninas que se hizo un hueco entre los atriles de sus compañeros para formar parte de la plantilla de su banda, un hecho del que se tiene constancia ya en la década de los 40 pero que creció a finales de los 60 y se normalizó especialmente en los 80, según confirma Lourdes Gavilá, Secretaria General de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana (FSMCV).

Inma Mateu: “El problema llega cuando se asciende a niveles como el de la dirección o la composición”

Sin embargo, la batuta de la Societat Musical La Tropical de Benigánim cuando Míriam daba sus primeros pasos en la música es de las pocas que protagoniza titulares como “primera mujer al frente de la banda”. De las pocas, porque no hay muchas voces que puedan decir lo mismo. No hay estudios que lo reflejen en cifras, pero su experiencia le ha demostrado que así es. “En el caso de los intérpretes de las bandas de música no hay mucho desequilibrio entre hombres y mujeres, ni tampoco lo he notado especialmente como docente en los conservatorios en los que he trabajado. El problema empieza cuando se asciende a otros niveles, como en el caso de la dirección y la composición”, explica Mateu. De hecho, junto con otras compañeras del mundo de la música, Mateu ha lanzado el proyecto Dones i Bandes, que trata de localizar y unir a las intérpretes de banda que se unieron a partir de 1980 “para reivindicar su figura y que no caiga en el olvido todo lo que consiguieron”.

Su contribución a eliminar estereotipos sexistas que impiden el ascenso femenino a la profesión y el impulso de referentes compositoras y directoras, así, ha conducido al grupo a ganar el primer Premio Euterpe por la Contribución a la Igualdad de Género en el ámbito de la Música Valenciana de la FSMCV este 2018, un galardón que pretende reconocer los esfuerzos que entidades sociales, políticas y económicas hacen por este campo artístico en la Comunidad Valenciana. Este premio de gran popularidad en el territorio convive, asimismo, con los Premios Bankia al talento musical en la Comunidad Valenciana, convocados por la misma federación con el patrocinio de Bankia para apoyar a los mejores músicos, formaciones musicales profesionales, investigadores, proyectos educativos y actividades emprendedoras musicales.

Ante este techo de cristal musical, la FSMCV decidió hacer sus primeras estadísticas para conocer cuál era la relación de género por grupos de edad entre los 40.882 intérpretes federados. En concreto, en 2018 las principales diferencias se observaban ya desde los primeros 10 años de vida, donde el 73,8% son niños frente al 25,2 % de las niñas; los datos revelan, por otro lado, que en ambos sexos la mayoría tiene entre 21 y 45 años (un 68,7% en el caso de los hombres y un 31,3 % en el de las mujeres) y que comienzan a disminuir a partir de los 46, especialmente en el caso de ellas. Además, son muy pocos los músicos y sobre todo músicas federadas con edad más avanzada, tal y como muestra el siguiente gráfico a partir de los datos de la entidad:

A pesar de que son estudios muy recientes, Gavilá indica que la maternidad y la conciliación familiar y laboral pueden estar detrás del retraso en la introducción de las féminas en este campo. “El motivo es que las mujeres, al quedarse embarazadas, asumen el rol de ocuparse de los hijos y eso no les permite incorporarse a este tipo de actividades”, sumado a que “no estaba bien visto que las mujeres saliesen a tocar con la banda a altas horas de la noche en fiestas” cuando entraron las primeras. En este sentido, Mateu indica que a finales de los 90, cuando dirigía varias bandas pequeñas, se quedó embarazada e hizo un parón laboral de varios años. “Ahora lo pienso y creo que, aunque no me lo hubiese dejado, no podría haber avanzado tampoco por esa conciencia de la época”, confiesa.

– ¿El problema está más bien en la falta de mujeres o en su invisibilización?

+ En el caso de la dirección, es un mundo de hombres masculinos, que mandan. No se hace caso a la figura de la mujer muchas veces, como si fueses invisible, te piden mucho más y no te permiten fallar.

La definición de los roles de género también forma parte de la respuesta que Pascual, que además de compositora es gestora cultural, achaca a la desigualdad de género en el mundo de la música. La simple elección de los instrumentos, tal y como opina la valenciana, “juega en contra de ambos sexos”. Al explicarlo, de hecho, le viene a la cabeza un momento que vivió muy joven, cuando comenzaba a dar clase de coro a los alumnos y alumnas que tenían que iniciarse como instrumentistas: “Cuando una de las chicas dijo que quería tocar la trompa, sus compañeras le dijeron que eso era de chicos. No había manera de consolarla y de calmarla y aquella clase de coro se convirtió en clase de ‘los instrumentos no tienen género’”.

La entrada de las mujeres a las bandas de música comienza en la década de los 60 y se normaliza en los 80

Los primeros instrumentos que cogieron las mujeres fueron principalmente los de viento madera, como la flauta travesera, el clarinete, el oboe o el saxofón, tal y como destaca la Secretaria General de la FSMCV. Un hecho que podría deberse a la posibilidad de que las bandas de música tuviesen su origen a partir de formaciones musicales militares (donde destacan los metales entre los músicos, hombres), aunque no hay estudios claros sobre este asunto. “Ver mujeres tocando un instrumento de metal o percusión es bastante novedoso, aunque se trabaja para romper este techo”, insiste la directiva.

Natalia Montañés, percusionista y conocida especialmente por ser también una de las directoras más destacadas del panorama musical valenciano que ha recorrido mundo con su batuta, es de las que, como Pascual o Mateu, asegura que los instrumentos se han encuadrado por el sexo, pero “son de la persona que los toca”. Si algo comparten Montañés, Pascual y Mateu es precisamente, la opinión de que son las personas quienes dan vida a la música y quienes han de ser las únicas que deben decidir en qué quieren convertirse.

La FSMCV ha lanzado por primera vez el Premio Euterpe por la Contribución a la Igualdad de Género en
la Música Valenciana

En esta línea coincide Mercedes Femenía, profesora de armonía, contrapunto y composición, solfeo, flauta travesera y una de las primeras directoras que desfiló por el campo del Mestalla al frente de una banda. Cuando comenzó, cuenta, no había casi mujeres trabajando como directoras ni en los cursos que hacía, como le ocurrió a Montañés. Sin embargo, las dos insisten en que siempre se han sentido integradas y que lo importante es que sean las propias mujeres las que se movilicen y demuestren lo que valen para dedicarse a lo que les gusta.

Eso fue, precisamente, lo que hizo Pascual. Estudió Composición donde quería, en el Conservatorio Superior Joaquín Rodrigo de València, en una promoción a la que llamaban “rarita” porque era curioso que hubiese dos chicas en la clase. Se formó con más cursos en Madrid, donde como mucho tenía una compañera y recuerda cuando se encontró a Eduard Punset y se quedó perplejo al escuchar que era compositora. De hecho, lamenta que algunos de sus profesores le dijesen que “había pocas mujeres que componían y que no eran muy buenas” o que su máximo referente en la composición, la finlandesa Kaija Saariaho, era un poco “naif” y no tenía profundidad, a pesar de que su obra L’amour de Loin es de las pocas óperas de nueva creación que está de forma regular en los escenarios.

FSMCV

La valenciana ha trabajado en aulas del País Vasco, de las Islas Baleares o de la Comunidad Valenciana y aunque asegura que esta desigualdad en el alumnado cambia mucho entre lugares como València o Bilbao, donde hay muchos más nombres de chica en las listas, ahora, en Maastrich, tiene una clase diversa, con chicos y chicas de diferentes culturas y orígenes.“Si piensas en que solo hay una o dos mujeres estudiando composición, aunque estén muy avanzadas, son fáciles de invisibilizar, pero cuando empiezas a dar visibilidad a la lucha feminista, empieza a haber más y con ese ‘efecto llamada’ van sumándose”, reivindica.

Este camino para reivindicar la igualdad ha avanzado especialmente desde 2015, cuando se creó la Banda de Mujeres de la FSMCV. Se trata de un proyecto que tiene como objetivo visibilizar a las mujeres en la interpretación, la dirección, la composición y la gestión. Comenzó para celebrar el 8 de Marzo con un concierto reivindicativo, pero poco a poco ha aumentado sus actuaciones gracias a la gran acogida de la plantilla y del público y al soporte que ha tenido de entidades como Bankia, que con su iniciativa ‘Escolta València’, desde 2014 ha apoyado a las sociedades musicales de la Comunidad Valenciana de las que provienen las intérpretes con 4,4 millones de euros y colabora con la FSMCV para darle impulso. Además, ofrece becas para estudiantes ya que el de la música es un mundo difícil con grandes sacrificios económicos, sobre todo si el reto es convertirse en profesional, así como premios al talento musical que se guían por el potencial y no por el género.

Banda de Mujeres

Este año, lo que ya se ha convertido en una cita ineludible para el público fue más especial que nunca. El pasado 10 de marzo, la Banda de Mujeres de la FSMCV estrenaba la Suite de les Séquies, una obra promovida por la Diputació de València compuesta por ocho compositoras de la Comunidad Valenciana que, además de hacer un homenaje a todas las mujeres que han sido fundamentales para el desarrollo agrícola, social y económico del territorio, también se lo rinde al mundo de la composición femenina. “Lo bonito de esta obra es que está creada por ocho profesionales con vidas y personalidades muy diferentes y eso se refleja en la música. El resultado está en su amalgama de lenguajes y estilos”, valora Pascual, que ha compuesto el movimiento ‘Rascanya’.

En 2015, la FSMCV creó la Banda de Mujeres para dar visibilidad a músicas, compositoras, directoras y gestoras

Y es que la formación feminista no solo pone cara a la música a través de las instrumentistas, sino que también da la mano a las compañeras que han vivido en silencio en el mundo del arte durante mucho tiempo. De hecho, la actual directora titular, Marita Primo, tenía claro que su proyecto tenía que ser “un escenario para las diferentes vesantes artísticas” y, por ello, en el pasado concierto no faltó una bailarina, una actriz, protagonistas de obras como Didín Puig o simplemente trompetas solistas. En este sentido, Cristina Luis, una de las músicas que forma parte de la cuerda de trompas, cada vez más feminizada, confiesa que se apuntó por un motivo muy claro: “Me parece que este proyecto está muy bien porque la mayoría de músicos que triunfan lo hacen en el extranjero y son hombres, lo tienen mucho más fácil. Hay que reconocer que hemos hecho una banda entera de mujeres. Somos muchas y queremos que se nos vea”.

Primo, por su parte, considera que “es interesante un proyecto como este para visibilizar aspectos que no se ven habitualmente, porque hay muchas mujeres que tocan la flauta, el clarinete o poco a poco la trompa, pero no hay tantas que toquen el trombón o la tuba”. Femenía, que dirigió la banda en 2018, y Mateu, que lo hizo en 2016, añaden que es importante que la gente que disfrute de estos conciertos vea a mujeres tocando estos instrumentos y a las directoras o las compositoras para superar obstáculos. “Ha supuesto un cambio de mentalidad. Todo lo que sea para apoyar a la mujer siempre es positivo porque hay que darle voz para que después se normalice”, valora la segunda.

Mercedes Femenía: “Cada vez vemos más mujeres en la música porque van haciendo lo que les gusta”

Lo cierto es que Luis ha conseguido entrar a pesar de que la FSMCV ha recibido casi 200 solicitudes para acceder y que, aunque recuerda que su abuelo le decía que la trompa pesaba mucho, su esfuerzo ha pesado más. Son muchas las nuevas generaciones de músicas en las bandas de música de la Comunidad Valenciana, que según estadísticas de la FSMCV en 2018, superan a los hombres en número entre los 11 y los 20 años y se mantienen con fuerza hasta los 35, especialmente. El secreto, para Míriam Pascual, está en que proyectos como el de la Banda de Mujeres visibilizan profesiones silenciadas y “hacen que existan, que se pueda elegir ser algo de lo que aún las niñas no se habían dado cuenta”. En lo mismo insiste Natalia Montañés, que cree que el futuro será más paritario cuando se demuestre el talento y, sobre todo, “si en los conservatorios hay gente que dice a estas chicas ‘vosotras podéis ser las próximas directoras si os lo proponéis’”.

Hace unos años, Femenía compuso el pasodoble Femme Força para el colectivo que cada día lucha por sus derechos y, a día de hoy, hace balance y cree que el éxito está en que “las mujeres poco a poco van haciendo lo que les gusta y así es como las vamos viendo en todos los ámbitos musicales”.

-¿Qué queda por hacer para conseguir la igualdad en el mundo de la música?
+ Que las mujeres no paremos, que hagamos lo que nos guste sin pensar si es de hombres y mujeres. Y que todos, tanto hombres como mujeres, veamos detrás del instrumento, la batuta o la obra a un profesional y no un nombre femenino o masculino.

Eva Máñez

Más información

0 comentarios

0 comentarios

No hay comentarios todavía. ¿Quieres añadir uno?

Escribir un Comentario

Escribir un Comentario

15 + 7 =

Festes Torrent 2019
Festes Aldaia