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Una autopista en el Jardín del Túria; la idea 'gris' del franquismo para València

La idea fue desechada en el PGOU de 1988 gracias a la presión ciudadana

Una autopista en el Jardín del Túria; la idea 'gris' del franquismo para València
01/12/2019 -

La ‘destrucción por el progreso‘ viene de lejos, también en la ciudad de València, y alrededor del Túria. Tras la riada de 1957, se proyectó el gran ‘Plan Sur’, para hacer un nuevo cauce; la nueva senda del río destruiría millones de metros cuadrados de Horta y separaría localidades como Xirivella con el fin de evitar una nueva inundación de la ciudad. Sesenta años después varios estudios señalan que esta obra podría ser inútil, por no tener suficiente capacidad para aguantar otra riada de las mismas características. Sin embargo, por ‘suerte’, hay otro proyecto nacido de la Riuada que no salió adelante; convertir el Cauce Histórico en una autopista urbana.

En una conversación con València Extra, el representante de la Associació de Veïns i Veïnes de Natzaret, Julio Moltó, contaba como la demanda de un parque de desembocadura en el barrio y la reapertura al mar del Cauce Histórico del Túria estaban relacionados con este asunto. “Había una lucha muy chula, que decía ‘El lecho del Túria es nuestro y lo queremos verde‘. Entonces, llevábamos nosotros una pancarta que decía ‘El cauce también lo queremos verde en Natzaret'”. Moltó recuerda una lucha vecinal valenciana que acabó en éxito parcial, pues Natzaret no llegó a ver el ‘verde’, pero que paró la sepultación del lecho bajo cemento y contaminación.

Tras quedar el Cauce Histórico seco por el desvío del Plan Sur, el tiempo y el abandono de las autoridades franquistas, el fondo del antiguo río mostraba basura y descuido. Diez años después de la Riuada, en 1967, se contempla la transformación de este espacio; el Plan Genral de Ordenación Urbana contempla transformar el ‘hueco’ que ha quedado en una gran autopista urbana con tres carriles para cada sentido. Los vehículos, camiones y su contaminación pasarían a escasos metros de monumentos históricos como las Torres de Serrans.

Se trataba de realizar un proyecto semejante a lo que luego sería la M-30 de Madrid; una autopista ‘supletoria’ de la ciudad que ayudara a aligerar el tráfico en las calles ‘normales’. Paradójicamente la construcción de la M-30 Madrileña, en 1970, sepultó bajo el cemento el Arroyo Abroñigal, uno de los afluentes del río Manzanares.

En la época se lanzó una figuración de cómo podría resultar el proyecto. Con la ayuda de Google Earth puede posicionarse el lugar de la figuración; al fondo a la derecha puede apreciarse el parque de Viveros, encima del Paseo de la Alameda. A la izquierda, la Plaza de Tetuán entre los edificios. En este tramo, que sería uno de los más anchos del entramado, habría hasta 12 carriles para vehículos.

La presión ciudadana consiguió que por fin, en el próximo PGOU de 1988 -del que vienen algunos de los problemas del PAI de Benimaclet-, desechara la idea en pro de la gran zona verde que atraviesa hoy la ciudad.

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