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El Corredor Mediterráneo como eje vertebrador socio-económico

El Corredor Mediterráneo como eje vertebrador socio-económico
06/07/2020 -

No hay nada como retroceder en el tiempo y valorar las huellas de la sabiduría, las construcciones nos muestran la evolución de una sociedad siempre con el propósito de mejorar. Esas construcciones, que hoy reconocemos como monumentos, todavía siguen en pie y desde hace siglos permanecen silenciosas viendo pasar los días como una muestra de la ingeniería y del saber hacer por las personas, de la evolución y el crecimiento de las civilizaciones. Un ejemplo, una muestra de esa sabiduría la podemos contemplar bajo los cimientos de Les Corts Valencianes, la calzada romana que fue una muestra del trabajo bien hecho para la conexión de las ciudades con la cuna del Gran Imperio, Roma. Corría el siglo I a.C. cuando las últimas restauraciones de la Vía II de las calzadas romanas por parte del emperador Augusto crearon la más extensa vía de comunicación desde Linares hasta la salida de los Pirineos por Ampurias.

La importancia de esta vía romana, conocida como Vía Augusta, con más de 1.500 kilómetros ha seguido la inspiración para la mejora de la comunicación peninsular, carreteras, autovías y autopistas, se han ido apoyando en un trazado con siglos de diseño. También, la red ferroviaria ha seguido esa línea de comunicación entre diversas ciudades para conectar la geografía española por toda su costa mediterránea con ciudades como Cartagena, Valencia, Sagunto, Tarragona…

Ya ha finalizado el siglo XX y sin darnos cuenta hemos pasado un cuarto del nuevo siglo XXI, y la evolución del transporte y sus vehículos ha sido extraordinaria gracias a la mejora de las infraestructuras y la evolución tecnológica de coches, camiones, autobuses y trenes. Los expertos de todos los campos y su trabajo para facilitar los avances tecnológicos nos están marcando la nueva hoja de ruta hacia un transporte ecológico, dinámico y eficaz. La apuesta por fomentar el transporte de personas y mercancías por ferrocarril es clave para continuar con la evolución social y económica del país, tal y como han realizado cada una de las civilizaciones que han dejado muestra de su sabiduría. Actualmente la apuesta por el Corredor Mediterráneo no es sólo aquel proyecto que se inició en los 90, es una necesidad y una realidad para la evolución por la protección medioambiental, el crecimiento económico y la integración social. Pero que todavía camina a paso de tortuga para el deseo de ver una realidad han pasado 40 años y seguimos sin su finalización.

El Corredor Mediterráneo debería estar funcionando desde hace años a pleno rendimiento. Actualmente es una promesa política con guiños presupuestarios de ir parcheando tramos de las múltiples fases del trazado y que todavía no existe una verdadera finalización completa. La apuesta política durante estas épocas ha sido fomentar la creación de líneas de Alta Velocidad para unir viajeros entre grandes capitales y convenciendo de su necesidad de ciudad de primera categoría para aquellas por dónde pasaba. Lejos de la realidad ocultada y que hoy es la promesa política de moda: la cohesión y la apuesta social por la España vaciada.

El trabajo realizado no ha sido por la promoción inteligente de las infraestructuras ferroviarias, ha sido por la apuesta de cientos de kilómetros de infraestructuras de Alta Velocidad innecesarios. La apuesta eficaz pasaba por la inversión en mejorar las líneas convencionales para aumentar frecuencias y reducir tiempos entre las conexiones entre ciudades. Y paralelamente esa mejora de las líneas convencionales hubiera aumentado el número de toneladas de mercancías transportadas por ferrocarril. Tal y como indicaban los expertos desde Europa enviando inyecciones económicas para la inversión en las infraestructuras ferroviarias. La Unión Europea ayudó a mejorar nuestra red de carreteras pasamos de las carreteras nacionales a una red de autovías. Y el propósito de Europa era que se mejorara la red ferroviaria, pasando de las traviesas de madera a las de hormigón… pero los políticos valoraron la inversión en el rendimiento populista de la red de Alta Velocidad frente a la necesidad social y económica.

De ahí el fracaso por no apostar por un Corredor Mediterráneo ejemplar como proyecto estrella como apuesta electoral, vertebrador para la sociedad, clave para mejorar la conectividad entre ciudades del litoral mediterráneo, ciudades iconos del turismo estival. Consiguiendo el aumento de la frecuencia de trenes con el propósito de impulsar la movilidad entre personas. Y dando una clara apuesta por la economía y la industria dándole la oportunidad de la comercialización internacional a través de las ciudades portuarias referencias desde Algeciras hasta Barcelona, e incluso con importantes aeropuertos como Valencia o Alicante. Ha llevado a la mudanza de las familias hacia las grandes ciudades, a continuar potenciando el uso del vehículo privado frente al transporte público… un reconocimiento velado de errores en la toma de decisiones. Más si cabe con la demostración de la eficacia de las obras que van concluyendo, como la apertura de la variante de Vandellòs que ha reducido el tiempo de conexión entre Barcelona con Castellón y Valencia.

Actualmente, la apuesta y la evolución del transporte marítimo están haciendo que las inversiones en mejorar las instalaciones portuarias sean una necesidad para las empresas y la atracción económica y comercial de los inversores. Así, las mejoras del puerto de Tarragona, las conexiones del Puerto de Sagunto o la expansión del Puerto de Valencia, no hacen más que mostrar la importancia de finalizar las obras del Corredor Mediterráneo. Necesitamos la finalización real y completa del Corredor Mediterráneo, lo necesitamos como viajeros y usuarios del transporte ferroviario que cada vez más está perdiendo la confianza del usuario. Lo necesitan las empresas que a través del Corredor podrán mover un mayor volumen de mercancías desde las empresas, puertos y aeropuertos, ayudando a su activación económica y motivando la inversión de capital para aumentar la cantidad de puestos de trabajo. Lo necesitan las operadoras ferroviarias que tienen unidades de tracción paradas en la frontera por la diferencia de ancho ferroviario de España con el resto de Europa, y que el Corredor que tendrá la posibilidad de circular en ancho internacional favorecerá la activación económica y el aumento de frecuencia de trenes por su trayecto.

Vicente Almenar

Presidente de ASIMAFE
Asociación Sindical Independiente de Maquinistas Ferroviarios

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