La resurrección del blaverismo

La violència del blaverisme ressorgeix i rememora la "Batalla de València" que es va viure al nostre territori

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Lo ocurrido durante la tarde del pasado 9 d'Octubre en la ciudad de València pone de manifiesto el resurgimiento de movimientos que parecían extintos. Asistimos de facto a una nueva "Batalla de València", conflicto que creíamos adormecido y que tanto ha perjudicado a nuestra sociedad. La violencia que se vivió el Dia de la Comunitat, ya está en los juzgados, pero su trasfondo ideológico no morirá allí. El blaverismo ha despertado con la crisis catalana, y lo ha hecho con fuerza. Pero, ¿de dónde viene? ¿Cómo se manifiesta? ¿Quiénes son actualmente sus promotores?

Muchos historiadores sitúan el origen del blaverismo a mediados del siglo XX, cuando se publicó la obra fusteriana Nosaltres, els valencians (1962), que promulgaba una identidad común entre el territorio valenciano y el catalán. Este y otros escritos del mismo corte provocaron una reacción de oposición entre algunos sectores. Esta posición se materializó y se radicalizó tras la Transición en la ciudad del Túria. Entonces, Alianza Popular aglutinó el aún incipiente movimiento anticatalanista. Más tarde, UCD encabezó este rechazo.

Violencia: agresiones y bombas

No es nueva la violenta reacción de grupos de ideología fascista ante la presencia de grupos pancatalanistas en la manifestación a favor del valenciano. Durante la ya mencionada "Batalla de València" la acción directa de múltiples grupos anticatalanistas como Grupo de Acción Valencianista y otros de ultraderecha franquista como Fuerza Nueva, se llegó a llevar por delante muchas vidas. Desde insultos y agresiones menores hasta explosivos. Todo valió para evitar que las instituciones valencianas asumieran cualquier cosa que pudiera relacionarse con los llamados Països Catalans.

Dos bombas (una en 1978 y otra en 1981) hicieron peligrar la vida de Joan Fuster en su vivienda, pero no se encontraba en casa cuando explotaron. Por otro lado, la muerte de Miquel Grau, un joven comunista, a causa de un ladrillazo provocado por Fuerza Nueva, se convirtió en el símbolo de esta época negra.

Blaverismo de masas

El movimiento arraigó profundamente en algunas entidades emblemáticas de la sociedad valenciana. Por ejemplo, el Valencia Club de Fútbol fue uno de los canales del blaverismo. Fútbol y política se unieron para la difusión del mensaje anticatalanista. En el campo, solo hubo banderas blaveras. Incluso la segunda equipación del equipo cambió para introducir el azul en sus pantalones. También se alteró el escudo y se incrustó la franja. Tras la Transición, además, se creó el grupo Ultra Yomus, de ideología ultraderechista y que, hasta hoy, mantiene como bandera el anticatalanismo.

El mundo de las Fallas también acogió estos principios. De hecho, un conocido líder del movimiento como fue Vicente González Lizondo acabó siendo miembro de la Junta Central Fallera.

La postura de Las Provincias fue decisiva en el impulso del blaverismo. Los incendiarios comentarios de su directora, Maria Consuelo Reyna, en el papel movilizaron a gran parte de la sociedad valenciana, y convirtieron el blaverismo en un auténtico fenómeno de masas.

[blockquote style="4"]Pero el máximo de la caradura quizá lo alcance Joan Fuster, excelente articulista, gran lector, pero que manipulaba la historia como bien le parecía para adaptarla a sus deseos políticos con desprecio total a los «puristas que, en nombre de la historia», no aceptan lo de país valenciano. O sea que Fuster, de rigor intelectual… 0. (María Consuelo Reyna, Las Provincias, 25 de mayo de 1997)[/blockquote]

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Estatut de Autonomía y actualidad

Finalmente, con la redacción del Estatut d'Autonomia tan ansiado, se acabó por rechazar los símbolos que inicialmente estaban previstos para representar a nuestra Comunitat. La senyera cuatribarrada fue sustituida por la senyera con la franja azul. Se acordó que la denominación del territorio autonómico, otro punto de conflicto, fuera la de Comunitat Valenciana, y no la de País Valencià, como estaba pensado. El blaverismo venció.

Ahora, con el recrudecimiento de las tensiones en Cataluña, un nuevo blaverismo parece haber surgido, en especial a través de grupos violentos de ultraderecha como España 2000 o Ultra Yomus, pero también en las instituciones a través de partidos políticos como el Partido Popular y algunas facciones de Ciudadanos. La violencia resurge y la sociedad valenciana mira, impasible.

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